Tengo una hija de 9 años y está experimentando cambios emocionales que me preocupan. No es una niña

Tengo una hija de 9 años y está experimentando cambios emocionales que me preocupan. No es una niña irrespetuosa con nadie, pero sus formas de abordar ciertas situaciones a nivel social no creo que sean las mejores. Cuando llegamos a una instancia social, con primos u otros niños, se niega a compartir, al menos inicialmente, mostrando una actitud que puede doler al resto. Siente un gran rechazo por su primo pequeño y eso me afecta de sobremanera porque es su familia. Por último, muestra gustos que son particulares, en cuanto a música, series y vestimenta, siento que hace un esfuerzo por ser diferente y que todos lo noten. No sé si esto requiera apoyo psicológico, me siento desgastada.

63 respuestas


Hola. Es importante que los padres o todas las personas que observan que hay alguna dificultad puedan tener una consulta con un terapeuta especialista en infanto-juvenil. Se debe definir bien lo que ocurre y desarrollar un objetivo alcanzable para disminuir el agotamiento y el cansancio que describe. En este caso es muy importante que los padres reciban herramientas y estrategias adecuadas de intervención para poder ayudar a sus hijos.

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Es comprensible que te sientas cansada y preocupada. A esta edad, los niños están formando su identidad, explorando quiénes son y cómo quieren mostrarse, y eso puede verse en actitudes sociales rígidas, rechazos puntuales o en gustos más marcados y distintos. Muchas veces estas conductas son una forma de afirmarse, no necesariamente un problema en sí. Más que intentar corregirla, puede ser valioso mirar y aceptar sus características personales, entendiendo qué hay detrás de ellas. Consultar con un psicólogo infantil no implica que tu hija esté “mal”, sino que puede ayudar a comprenderla mejor, fortalecer sus habilidades sociales y darte a ti apoyo y orientación para acompañarla con más calma y menos desgaste.


Hola! Lo más posible es que tanto ella como tú necesiten de algún espacio terapéutico para poder ser escuchadas y acompañadas. En mi niñ@s la depresión y otros trastornos del ánimo se manifiestan de forma diferente a los adultos, lo ideal sería que pudiese consultar con algún especialista en su edad. Un saludo.


Hola, gracias por contar tu experiencia. Entiendo que te llame la atención la forma en que tu hija se está comunicando y desenvolviendo con su entorno. Según lo que cuentas pueden existir señales de querer evitar el contacto como primera instancia, como una forma de evadir la relación. Puede ocurrir algo a nivel relacional, de pares, de identidad social y personal, de sentido de pertenencia, pueden existir varios factores que inducen hoy esa respuesta en ella. Si, te recomiendo evaluar con acompañamiento psicológico, sobre todo por la etapa de crecimiento en la que se encuentra y así prepararse para el ingreso a la adolescencia de una manera mas contenedora y acompañada.


Es comprensible que se sienta agotada. A los 9 años, su hija inicia la preadolescencia, una etapa marcada por el proceso de individuación donde el niño busca construir una identidad propia. Ese esfuerzo por ser diferente y sus gustos particulares son intentos de autoafirmación, no necesariamente falta de respeto. El rechazo inicial a compartir o el distanciamiento con su primo suelen manifestar una mayor necesidad de autonomía y defensa de su espacio personal, que en esta edad se vuelve prioritario. No parece haber una conducta patológica, sino una dificultad para gestionar nuevas emociones sociales. Un espacio psicoterapéutico sería muy beneficioso, no solo para brindarle a ella herramientas de flexibilidad, sino para ofrecerle a usted pautas de mediación que alivien su desgaste emocional.


Muy buenas tardes, ¿cómo estás hoy? Me imagino cómo te debes estar sintiendo, es natural sentir preocupación y cierto desgaste cuando notas que tu hija enfrenta dificultades en interacciones sociales y muestra conductas que te generan inquietud, especialmente dentro del entorno familiar. Afortunadamente, la psicología infantil puede acompañar a tu hija y a ustedes como familia, ayudando a comprender sus emociones, motivaciones y formas de relacionarse. Un psicólogo infantil podrá trabajar con ella en habilidades sociales, manejo de conflictos y autoestima, y también guiarte a ti para que sepas cómo apoyarla sin generar presión excesiva. Explorar estas situaciones ahora puede prevenir que se transformen en problemas más complejos y ayudar a que tu hija exprese su individualidad de manera saludable. Mi consejo es que consideres una consulta psicológica online o presencial, donde puedan evaluar su desarrollo emocional y social, y ofrecer estrategias prácticas para mejorar su convivencia con otros niños y fortalecer su bienestar emocional. Cualquier duda que tengas no dudes en preguntarme, tienes mis puertas abiertas :) ¡Que tengas una linda tarde! Saludos cordiales.


Buenas tardes gracias por su consulta, por su relato, alcanzo a vislumbrar que el cambio que ella manifiesta en su pre adolescencia podría ser mejor abordado desde la intervención psicologica


Hola, entiendo que sientes que tu hija no encaja a lo esperado socialmente y que eso te está agotando las energías. Muchas veces lo mejor es consultar una sola primero, sin la hija, para darse el tiempo de conocer bien sobre la situación familiar y personal de quién pide la hora, antes de conocer a la niña. Te sugiero que hagas eso, con un o una profesional especializado en temas del desarrollo infanto-juvenil. Así podrán guiarte mejor para que no te sientas tan perdida en la crianza. Saludos.


Es comprensible que te sientas desgastada y preocupada. A los 9 años, tu hija está entrando en la preadolescencia, una etapa marcada por cambios emocionales importantes donde los niños comienzan a formar su identidad, exploran quiénes son y cómo quieren mostrarse al mundo. Muchas de las conductas que describes pueden ser parte de este proceso de individuación normal, aunque entiendo que te generen preocupación. La negativa inicial a compartir en situaciones sociales, la actitud que puede parecer descortés, y el rechazo al primo pequeño pueden estar relacionados con una mayor necesidad de autonomía, defensa de su espacio personal, dificultades para gestionar nuevas emociones sociales, o incluso inseguridad que se manifiesta como rigidez social. Los gustos particulares en música, series y vestimenta, y el aparente "esfuerzo por ser diferente", son intentos típicos de autoafirmación en esta edad donde los niños empiezan a alejarse de la identidad familiar para construir la propia. Sin embargo, hay algunas señales que sugieren que sí podría beneficiarse de apoyo psicológico: la dificultad para manejar situaciones sociales de forma flexible, el rechazo marcado hacia un familiar cercano sin razón aparente, y especialmente el hecho de que estas conductas te están afectando significativamente a ti y probablemente también a ella si están generando conflictos o tensión familiar. Un espacio terapéutico con un psicólogo infantojuvenil podría ayudarla a desarrollar habilidades de flexibilidad emocional y social, trabajar sobre lo que puede estar generando esas respuestas rígidas, y a ti ofrecerte pautas para mediar estas situaciones sin tanto desgaste. No parece haber algo "grave", pero sí algo que se puede trabajar preventivamente antes de que se cristalice en patrones más problemáticos.

Ps. Diego Rodríguez

Ps. Diego Rodríguez

Psicólogo

Viña del Mar

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¿Qué está viviendo tu hija a nivel emocional y social? A los 9 años aproximadamente, los niños están en una etapa de desarrollo social y emocional donde: Su sentido de identidad y autonomía se fortalece, pueden comenzar a querer diferenciarse de otros (en gustos, estilo, preferencias culturales) como forma de expresar quiénes son. Esto no necesariamente es un problema, sino parte normal de la construcción de identidad personal. Las relaciones con iguales (pares) toman mayor importancia, y al mismo tiempo pueden surgir actitudes de rechazo o rechazo experimentado, que no siempre significan un trastorno por sí mismas, sino que reflejan procesos de aprendizaje social complejos. Es común que los preadolescentes empiecen a ponderar más sus propios gustos y estilos, y muchas veces eso se expresa como “hacer un esfuerzo por ser diferente o notada”. Este tipo de búsqueda de identidad es habitual y forma parte del desarrollo psicosocial normal. La mayoría de conductas que describes —gustos particulares o actitudes de rechazo inicial en contextos sociales— pueden ser parte del desarrollo típico en niños de esta edad, especialmente cuando están construyendo su identidad y navegan expectativas sociales más complejas. ¿Qué podrías hacer ahora mismo? Acompañamiento desde casa Escuchar y validar sus emociones: hacerle preguntas abiertas sobre cómo se siente con compañeros y con el primo, sin juzgar. Modelar habilidades sociales: como turnarse, expresar sentimientos y resolver conflictos de manera calmada. Refuerzo positivo de comportamientos prosociales (cuando comparte, cuando intenta acercarse a otros). Estrategias conductuales útiles Practicar juegos o actividades compartidas en casa que fomenten la cooperación. Crear espacios seguros donde pueda expresar emociones sin sentirse evaluada. Un profesional puede ayudarte a: Explorar si hay dificultades emocionales profundas o patrones de ansiedad/disconfort social. Construir herramientas para mejorar habilidades de interacción, regulación emocional y resolución social. Brindarte apoyo para manejar tu propia preocupación y cansancio emocional (porque tu bienestar también importa)


Hola! Frente a tu inquietud, creo que podrían considerar una eventual evaluación de la situación por algún profesional que pueda brindarles respuestas y alguna estrategia de afrontamiento tanto a la niña como a uds. considerando además esa sensación de desgaste que mencionas. Un abrazo!


Buenas tardes, en primera instancia le consulto si ha conversado con ella desde la confianza y la comprensión, respecto de los los cambios que ud. ve en ella,y desde ahi indagar en lo que le podría estar ocurriendo. Al tiempo le sugiero la posibilidad de asistir a una psicologa infanto-juvenil para que la oriente desde otra perspectiva, y de ser necesario una evaluación para descartar TEA u otra situación.


Lo que describes es más frecuente de lo que parece en esta etapa del desarrollo. A los 9 años las niñas comienzan a consolidar identidad, diferenciarse del grupo y probar formas de posicionarse socialmente. A veces esa búsqueda de identidad se expresa como “ser distinta”, marcar territorio o controlar el entorno social para reducir inseguridad interna. Negarse a compartir inicialmente no necesariamente habla de falta de valores. Puede ser una estrategia de regulación: necesita observar primero, sentir que tiene control y luego integrarse. Lo importante es si después logra flexibilizar o si queda rígidamente en la exclusión. El rechazo hacia el primo pequeño suele estar más vinculado a celos, competencia por atención o incomodidad con niños más demandantes que a un problema moral. A esta edad todavía están aprendiendo a manejar la ambivalencia afectiva: querer y rechazar pueden coexistir. Respecto a los gustos “particulares”, diferenciarse es una tarea evolutiva normal. Lo relevante no es que sea distinta, sino si esa diferencia está sostenida con seguridad o si es una forma de proteger una autoestima frágil. Algunas señales que indicarían que conviene consultar serían: aislamiento persistente, sufrimiento evidente, conflictos sociales repetidos, irritabilidad marcada, baja autoestima o cambios bruscos en el ánimo. Como madre, puedes: Nombrar lo que observas sin juicio (“veo que te cuesta compartir al principio, ¿qué sientes en esos momentos?”). Validar emoción sin validar conducta (“entiendo que no te guste compartir ahora, pero en esta casa aprendemos a hacerlo”). Modelar flexibilidad y empatía sin forzar vínculos. Si te sientes desgastada, eso también es importante. A veces una orientación breve para padres es suficiente para comprender la dinámica y ajustar intervenciones, sin que necesariamente exista un “problema clínico”. A esta edad el carácter se está organizando, no fijando. Lo que hoy parece rigidez puede transformarse en autonomía bien integrada si se acompaña con límites claros y validación emocional.


Hola, Los 9 años suelen ser una etapa especial, donde comienza a notarse con más claridad el tránsito entre la niñez y la preadolescencia. Aparecen cambios en la forma de vincularse, mayor necesidad de diferenciarse y una búsqueda más marcada de identidad. Es comprensible que esto pueda generarte desgaste, sobre todo cuando impacta en la dinámica familiar o en instancias sociales. En algunos casos puede tratarse de un momento propio del desarrollo. En otros, puede haber algo emocional que esté intentando expresarse a través de estas actitudes. Observar cuándo ocurre, en qué contextos y cómo se siente ella después puede dar pistas importantes. Si el malestar se mantiene o te genera inquietud persistente, contar con una evaluación psicológica puede ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo y acompañar este proceso con mayor claridad.


A los 9 años los niños y niñas atraviesan una etapa importante de desarrollo emocional y social, donde comienzan a definir más claramente su identidad, sus preferencias y la forma en que se vinculan con otros. Lo que describes puede estar relacionado con dificultades en habilidades sociales, regulación emocional o simplemente con una forma particular de expresar su individualidad. La resistencia a compartir o el rechazo hacia ciertos familiares puede tener múltiples significados (celos, necesidad de diferenciarse, inseguridad o búsqueda de control en situaciones sociales que le generan incomodidad). Más que verlo como un problema de conducta, es importante observar qué emociones podrían estar detrás. Si estas situaciones se mantienen en el tiempo, generan malestar familiar o afectan sus relaciones, una evaluación psicológica puede ser muy positiva, ya que permitirá comprender mejor sus necesidades y entregar herramientas tanto a la niña como a la familia. También es importante validar tu cansancio como madre; pedir orientación ya es un primer paso muy significativo


Estimada, que bueno que puedas problematizar lo que le está ocurriendo a tu hija, ya que es probable que hayan otras variables que la lleven a actuar de esa manera, lo cual se sondea en una sesión de psicoterapia. Te recomiendo acompañamiento psicológico


La intervención temprana siempre es la mejor opción y respuesta, ya que un trastorno leve, puede convertirse en uno mayor si no se le da la atención oportuna, te invito a consultar a través de mi pagina. Cariños

Ps. Maritza Urzúa

Ps. Maritza Urzúa

Psicólogo

Puerto Montt

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Más allá de las conductas específicas de tu hija, hay un elemento central en lo que relatas y es justamente el nivel de malestar que esto te genera a ti. Ese es un dato clínicamente muy relevante. A veces, más que intentar modificar directamente a los niños, conviene detenerse a comprender qué movilizan en uno esas actitudes (el rechazo al primo, la dificultad para compartir, la necesidad de diferenciarse) y por qué resultan tan desgastantes. Cuando el adulto logra mayor claridad y regulación, muchas veces las dinámicas con los hijos se reordenan de manera natural, sin necesidad de intervenir directamente sobre ellos.

Ps. Paula Vásquez

Ps. Paula Vásquez

Psicólogo

Providencia

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Su hija se encuentra entrando en una etapa llamada preadolescencia que se caracteriza por manifestar diversos cambios que en algunos casos pueden ser bastante bruscos, entre los cuales se encuentra el ámbito social, la búsqueda de identidad conlleva a querer diferenciarse de sus padres incluso de familiares que en la infancia pueden haber sido significativos. También buscan ser aceptados por amigos y eso puede llevar a que aparentemente la familia pase a segundo plano ya que necesita la validación de sus pares. Referente a sus nuevos gustos es completamente normal que se sienta atraída por conceptos más juveniles que pueden ser influenciados por su grupo de amstades y lo cual ella sigue para encajar en el grupo. Por lo tanto el comportamiento de su hija es completamente normal, esta enfrentándose a múltiples cambios físicos, psicológicos y hormonales que deben ser contenidos con comprensión y paciencia por quienes la rodean. Asimismo, se entiende que usted como madre o padre es difícil el proceso del cambio por lo que se sugiere atención psicológica para que ambos puedan enfrentar de manera colaborativa y empática este maravilloso camino de crecer.


Estimada; me parece que hay varios aspectos que desconoces de tu hija, es muestra de falta de comunicación y entendimiento. Quizás su comportamiento se deba a que quiere expresar algo que quizás ella tampoco tiene la certeza de que es. Son comportamientos muy difusos los que comentas, por lo que se requiere de una profundización. Le afecta en otras área de su desarrollo?


Estimada, Gracias por compartir lo que estás viviendo con tu hija. Es comprensible que te sientas desgastada; cuando vemos cambios emocionales o conductuales en nuestros hijos, es natural que nos preocupemos. A los 9 años los niños atraviesan una etapa de transición importante. Comienzan a consolidar su identidad, a diferenciarse del entorno y a buscar formas propias de expresarse. A veces esto puede manifestarse como resistencia a compartir, rechazo hacia ciertos familiares o una necesidad marcada de “ser diferente”. No necesariamente indica un problema, pero sí puede estar señalando algo que necesita ser comprendido. En situaciones sociales, por ejemplo, la negativa inicial a compartir puede estar relacionada con inseguridad, dificultad para regular emociones o necesidad de control en contextos donde se siente expuesta. El rechazo hacia su primo pequeño también podría estar vinculado a celos, comparación o experiencias previas que para ella hayan sido significativas. Respecto a sus gustos particulares, en esta etapa muchos niños experimentan con su identidad. Más que verlo como un esfuerzo por llamar la atención, puede ser una forma de afirmarse y diferenciarse. Si sientes que la situación se mantiene en el tiempo, genera conflicto frecuente o está afectando su bienestar o el clima familiar, una evaluación psicológica puede ser muy beneficiosa. No porque “haya algo malo”, sino como un espacio para comprender qué está ocurriendo emocionalmente y acompañarla de manera adecuada. Además, el apoyo no es solo para ella; muchas veces el trabajo con padres entrega herramientas concretas para manejar estas situaciones con mayor tranquilidad. Quedo disponible si deseas coordinar una orientación inicial.


Gracias por compartir tu preocupación y por describir con tanto detalle lo que estás viviendo con tu hija. Es completamente natural que como madre te sientas desgastada frente a estos cambios emocionales y sociales que estás observando. En muchos casos, acompañar a nuestros hijos también implica atendernos a nosotros mismos: trabajar sobre nuestras emociones, límites y recursos nos permite manejar mejor las situaciones familiares y apoyar a nuestros hijos desde un lugar más sereno y seguro. Te invito a considerar una consulta enfocada en ti, para explorar tus inquietudes, darte herramientas de manejo emocional y fortalecer tu bienestar. Esto, a su vez, puede tener un impacto positivo en tu hija y en las dinámicas familiares. Si deseas, podemos coordinar una sesión para conversar con más detalle sobre tu situación y cómo abordarla.


Hola buen dia. En base a lo que describes creo que seria bueno para ti consultar con un especialista, pero que te pueda ayudar a ti como madre a enfrentar las conductas de tu hija, ya que en algunos casos la dificultad o problemática no esta en la niña, si no en la forma en que como padres enfrentamos sus singularidades y esto si puede afectar a la menor, pudiendo sentir que ella tiene algo malo. Por lo mismo recomiendo que primero se analice esa situación para después pasar a ver si esto que pasa es una consecuencia de esta percepción.


Hola qué tal, espero te encuentres muy bien. Es posible que tu hija esté pasando por algunos procesos internos de tipo emocional, que no han podido simbolizarse y elaborarse en su espacio próximo interpersonal. Cada niño(a) tiene sus propias particularidades, y por lo tanto requieren una atención y orientación y guías distintas dependiendo su contexto y su propio mundo interno. Es posible también, y ésto como mera especulación, que estemos ante la presencia de alguna neurodivergencia no pesquizada, y que por lo tanto, no comprendida ni abordada adecuadamente. Si ésta situación es algo que genera incomodidad y desgaste, es preferible que pueda permitir un acompañamiento psicológico para su hija, y tenga un espacio de confianza para que pueda ser comprendida, vista, atendida y escuchada como ella lo necesita, y situándose desde un espacio de validación de su experiencia de ser, poder vislumbrar lo que efectivamente le está ocurriendo.


Gracias por confiar y compartir lo que estás viviendo. A los 9 años es común que aparezcan cambios en la forma de relacionarse y una necesidad más marcada de diferenciarse. La dificultad inicial para compartir o el rechazo hacia algún familiar pueden estar expresando emociones que aún no logra gestionar, más que un problema de fondo. No siempre requiere intervención, pero sí sugeriría la posibilidad de realizar una evaluación con un profesional del área de la salud para despejar la situación. Si sientes que la situación te supera o quisieras entender mejor qué está pasando, podemos coordinar una instancia de orientación para acompañarte y evaluar con calma si sería útil un espacio para ella. Estoy disponible para lo que necesiten.


Hola te recomiendo visites una terapeuta ( psicólogo) para que te ayude a abordar de manera eficiente este proceso de cambio de tu hija, claramente existe una dificultad que hay que abordarlo con un profesional que te oriente de la mejor manera para apoyar a tu hija y tambien a ti.


Es muy comprensible que te sientas desgastada: cuando una hija empieza a mostrar actitudes que tensan lo social (no compartir al inicio, rechazar a un primo, marcar diferencias con sus gustos) no solo preocupa por ella, también duele a nivel familiar y te pone a ti en una carga emocional constante, entre la culpa, la vergüenza y el miedo a que “esto se mantenga”. A los 9 años pueden aparecer cambios en la forma de vincularse y en la búsqueda de identidad, y eso no significa automáticamente que haya “algo malo”, pero sí puede ser una señal de que a tu hija le cuesta regularse en ciertos contextos o que necesita más herramientas para entrar a lo social sin cerrarse o herir a otros. Pedir apoyo psicológico no es etiquetarla ni exagerar: puede ser una ayuda breve y muy concreta para entender qué hay detrás de esas conductas y enseñar habilidades socioemocionales, idealmente con orientación a padres para que tú también tengas estrategias claras. Y, al mismo tiempo, tu cansancio merece un espacio propio: si te sientes sobrepasada, buscar tú un proceso de apoyo puede ayudarte a sostenerte, bajar la autoexigencia y recuperar calma, porque cuando la mamá está más contenida, muchas veces la dinámica también mejora. No tienes que cargar esto sola.


Primero gracias por compartir tu historia, recuerda que cuando uno es madre sabe si algo anda mal, puedes pedir una opinión con un psicólogo infanto juvenil, el cual hará las evaluaciones pertinentes, igualmente recuerda que los niños experimentan cambios y la diferenciación puede ser para sentirse diferente en alguna medida. Mucho ánimo en el proceso y escucha diario lo que te quiera decir....


A los 9 años es frecuente que aparezca una etapa de afirmación de identidad: diferenciarse en gustos, vestimenta o música suele ser parte del desarrollo. Respecto a la dificultad para compartir o el rechazo al primo, es importante observar si es algo puntual o persistente, y si le genera aislamiento o conflictos frecuentes. Puede haber celos, necesidad de atención o dificultad en habilidades sociales. Sería recomendable consultar con psicología infantil si la conducta se mantiene en el tiempo, afecta sus vínculos o tú te sientes desbordada. A veces una orientación breve para padres es suficiente y no implica necesariamente un problema grave.


Hola, mi nombre es Cristopher Tapia y me especializo en el tema de la pregunta durante mucho tiempo. Lo que describes en tu hija de 9 años puede ser parte de movimientos propios del desarrollo —a esta edad muchos niños están afirmando identidad, probando pertenencia y regulando mejor sus emociones sociales—, pero también es comprensible que te genere desgaste. La negativa inicial a compartir, el rechazo a un primo específico y la búsqueda de diferenciarse pueden tener significados muy singulares en ella (por ejemplo, ansiedad social, celos, necesidad de control o una forma de protegerse en contextos que le resultan demandantes). Por eso es importante observar cuándo, con quiénes y en qué intensidad aparecen estas conductas antes de concluir que hay un problema. Dicho esto, sí es recomendable considerar una evaluación psicológica infantil preventiva, especialmente si notas que el malestar se mantiene en el tiempo, genera conflictos frecuentes o afecta su bienestar o el de otros. Una psicoterapia infantil (de orientación lúdica o psicodinámica) puede ayudar a comprender qué está intentando comunicar tu hija con estas actitudes y también darte herramientas parentales para acompañarla sin sobrecargarte. Mientras tanto, evita etiquetarla como “difícil” o forzarla a compartir de inmediato; suele ser más efectivo anticipar las situaciones sociales, validar sus emociones y modelar gradualmente conductas de convivencia. Si te sientes muy desgastada, tu propio espacio de apoyo también es muy valioso. Espero poder haberla ayudado. Saludos.


A los 9 años es frecuente observar mayor afirmación de identidad y necesidad de diferenciarse. Por lo tanto, que tu hija marque gustos propios o intente “ser distinta” no es necesariamente un problema; muchas veces es parte del desarrollo y de la búsqueda de pertenencia. Sin embargo, cuando aparece rechazo persistente hacia un familiar o dificultad reiterada para integrarse socialmente, conviene mirar qué emoción hay debajo: celos, inseguridad, necesidad de exclusividad, temor al desplazamiento o dificultades en habilidades sociales. Negarse inicialmente a compartir puede ser una forma de regular ansiedad más que una intención de herir. Antes de pensar en terapia, observa si estas conductas se mantienen en el tiempo, si generan conflicto significativo o si también aparecen en el colegio. Si el malestar es sostenido o te sientes sobrepasada, una orientación psicológica breve puede ayudar a comprender la dinámica y entregarte estrategias concretas. No todo requiere intervención, pero sí comprensión oportuna.


Hola, lo que describes es bastante frecuente a la edad que tiene tu hija. Esto se debe a que entre los 8 y los 10 años comienzan a haber cambios en la identidad de los niños que generan en ellos una necesidad de vincularse de manera distinta y también de diferenciarse de los demás y adaptarse de manera diferente a las situaciones sociales. Si ves que esto le genera a ella algún sufrimiento, aislamiento o irritabilidad y que se reiteran situaciones de conflicto que perjudiquen la dinámica familiar, es adecuado comenzar un proceso terapéutico para que pueda ser acompañada durante esta etapa por un profesional y reciba las herramientas emocionales y la orientación que necesita.


Hola, a los 9 años comienzan a consolidarse con más fuerza la identidad y la necesidad de diferenciarse. Que tu hija marque gustos propios, incluso de manera llamativa, puede ser parte de ese proceso y no necesariamente algo problemático en sí mismo. Respecto a lo social, la dificultad para compartir al inicio o el rechazo hacia un primo específico puede estar hablando más de cómo ella gestiona la ansiedad en ciertos contextos que de falta de afecto o “mala actitud”. Algunos niños necesitan más tiempo para sentirse cómodos y reaccionan cerrándose cuando se sienten expuestos o comparados. Más que corregir la conducta de inmediato, suele ser útil observar qué le ocurre a ella en esas situaciones: ¿se siente invadida?, ¿comparada?, ¿desplazada?, ¿obligada a vincularse? Consultar con un/a psicólogo/a infantil puede ayudar no porque necesariamente “haya algo mal”, sino para comprender mejor qué está expresando a través de esas actitudes y darte herramientas a ti para acompañarla sin que el vínculo se desgaste. Si el malestar es persistente, genera conflictos frecuentes o notas cambios importantes en su ánimo, sí sería recomendable una evaluación. Un saludo, y es muy valioso que estés atenta a estos movimientos.


Lo que describes puede ser parte del proceso evolutivo propio de los 9 años. En esta etapa comienzan a afirmar su identidad, diferenciarse y buscar mayor autonomía. A veces eso se expresa en gustos más definidos, necesidad de destacar o en dificultades iniciales para integrarse socialmente. La negativa a compartir o el rechazo hacia su primo no necesariamente habla de falta de valores, sino que puede estar mostrando emociones no resueltas: celos, inseguridad, necesidad de control o dificultad en habilidades sociales. La conducta suele ser la forma en que el niño expresa algo que aún no logra verbalizar. Si estas actitudes son persistentes, generan conflicto frecuente o afectan su bienestar y vínculos, un espacio psicológico puede ser muy positivo, no porque “haya algo grave”, sino para acompañar su desarrollo emocional y entregarte a ti herramientas de apoyo. Y algo importante: tu desgaste también merece atención. Cuando una situación nos afecta como padres, es señal de que necesitamos contención y orientación.


El querer separacion del resto de personas mediante gustos o actitudes, es para protegerse a si misma del rechazo, muchos niños que sienten que sus emociones no son validadas o se sienten diferentes, adoptan esta actitud para sentirse que tienen valor fuera de lo emocional.


Hola! gracias por compartir lo que estás viviendo. A los 9 años comienzan cambios importantes en la identidad y en la forma de vincularse. Es una etapa donde buscan diferenciarse, probar gustos propios y afirmar “quién soy”, y a veces eso se expresa con rigidez social, rechazo hacia algunos niños o necesidad de mostrarse distinta. Lo importante es observar si Le cuesta adaptarse en general o solo en ciertos contextos?, cómo se siente después de estas situaciones o parece no darle importancia? Si notas que el patrón se mantiene, genera conflicto frecuente o afecta su bienestar, una evaluación psicológica puede ser muy útil, para fortalecer habilidades sociales, regulación emocional y autoestima. y tu desgaste también cuenta, el acompañamiento profesional orienta tanto a los padres como a los niños. Espero te haya orientado un poco mi respuesta


Lo que describes en tu hija de 9 años puede preocuparte mucho, pero no necesariamente indica algo grave, sino más bien una etapa donde está construyendo su identidad y su forma de relacionarse, por lo que conductas como no querer compartir al inicio, mostrar rechazo hacia ciertos niños o intentar diferenciarse en gustos y estilo suelen estar más vinculadas a inseguridad, necesidad de control o búsqueda de identidad que a un problema profundo; sin embargo, es importante observar si esto se vuelve muy intenso, persistente, le dificulta hacer amistades o genera mucho malestar en ella o en el entorno, ya que en ese caso sí sería recomendable una evaluación psicológica para acompañarla en el desarrollo de habilidades sociales y regulación emocional, y también para apoyarte a ti, porque tu desgaste es completamente válido y no tienes por qué manejar esto sola.


Hola... tengo bastante experiencia con niñ@s y adolescentes que viven lo que describes.El ideal es que tengas un apoyo profesional.Te invito a terapia psicológica con basta trayectoria y que realmente te va a ayudar.Te deseo lo mejor


¡Hola! Gracias por compartir lo que estás viviendo. Se percibe que esta situación te preocupa y que deseas comprender mejor a tu hija para poder acompañarla de la mejor manera. A los 9 años, muchos niños comienzan la transición hacia la preadolescencia, una etapa en la que pueden aparecer cambios en la forma de relacionarse, una mayor necesidad de diferenciarse de los demás, intereses más definidos y una búsqueda de identidad. También es frecuente que algunas emociones se expresen con mayor intensidad o que ciertas interacciones sociales resulten más desafiantes. Sin embargo, más que fijarse en una conducta aislada, es importante observar si estas dificultades se presentan de forma persistente, en distintos contextos (por ejemplo, en el colegio, en la casa y con diferentes personas) y si están afectando su bienestar, sus relaciones o su funcionamiento cotidiano. Mencionas que esta situación te tiene desgastada, y ese también es un aspecto importante a considerar. Una evaluación con un psicólogo infantojuvenil puede ser una buena oportunidad para comprender qué está ocurriendo, identificar las fortalezas y necesidades de tu hija y entregar herramientas tanto a ella como a ustedes como familia. Esto permitirá entender mejor su forma de vivir esta etapa y acompañarla de la manera más adecuada. Te envío un afectuoso saludo y mucho ánimo.


Hola. Lo que describes no necesariamente significa que exista un problema, pero sí es una señal que merece ser comprendida. A los 9 años los niños comienzan una etapa en la que buscan definir su identidad, expresar sus gustos y desarrollar mayor autonomía. Sin embargo, cuando aparecen dificultades persistentes para relacionarse con otros, rechazo hacia familiares, poca flexibilidad en situaciones sociales o conductas que generan malestar en el entorno, es recomendable explorar qué hay detrás de esos comportamientos. Muchas veces estas actitudes no responden a falta de cariño o mala educación, sino a la forma en que el niño interpreta el mundo, regula sus emociones o enfrenta las relaciones sociales. Una evaluación psicológica permite comprender el origen de estas conductas y entregar herramientas tanto a la niña como a la familia. Si quieres, escríbeme por interno. Estaré encantada de ayudarte, orientarte y evaluar juntos la mejor forma de apoyar a tu hija.


Estimada, la adaptación de los pequeños ante instancias y/o estímulos estresores puede generar este tipo de reacciones. Recordar que están aún en desarrollo, y por ende, se requiere de mucho más estudio interno para entender más en concreto lo que pueda estar aproblemando a la pequeña. Disponible ante cualquier necesidad! Un abrazo.


Puedes evaluar iniciar a un proceso de psicoterapia!


A los 9 años es esperable que los niños comiencen a construir con mayor fuerza su identidad y desarrollen gustos propios, por lo que tener intereses diferentes no necesariamente indica un problema. Sin embargo, si observas dificultades persistentes para relacionarse con otros, rechazo intenso hacia algún familiar o situaciones que generan un malestar importante en ella o en su entorno, puede ser beneficioso realizar una evaluación psicológica. Esta permitirá comprender qué hay detrás de esas conductas, fortalecer sus habilidades socioemocionales y orientar a la familia sobre la mejor forma de acompañarla, evitando interpretar estos comportamientos únicamente como un problema de actitud.

Ps. Paz Pizarro

Ps. Paz Pizarro

Psicólogo

La Serena

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Lo que describes no significa necesariamente que exista un problema psicológico, pero sí parece haber cambios en su forma de relacionarse con los demás que sería importante comprender. A los 9 años, muchos niños comienzan a construir con mayor fuerza su identidad, explorar sus propios gustos y buscar sentirse únicos, por lo que tener preferencias diferentes en música, ropa o series puede formar parte de ese proceso. Sin embargo, si el rechazo hacia otros niños, la dificultad para compartir o el malestar en situaciones sociales son persistentes y están generando conflictos o sufrimiento para ella o para la familia, una evaluación psicológica puede ser de gran ayuda. Más que buscar 'corregir' su personalidad, el objetivo sería entender qué hay detrás de esas conductas: si existe ansiedad social, dificultades para gestionar emociones, celos, inseguridad, necesidad de diferenciarse o simplemente una forma particular de relacionarse. También es importante que no sientas que debes afrontar esto sola; un espacio de orientación para ustedes como familia puede entregar estrategias concretas para acompañarla en esta etapa y fortalecer sus habilidades sociales sin invalidar quién es


Estimada. Si necesita apoyo psicológico y evaluación .


Lo que describes no necesariamente indica que haya un problema, pero sí parece estar generando preocupación y desgaste en ti, por lo que vale la pena observar con atención. A los 9 años es frecuente que algunos niños están explorando su identidad, buscando diferenciarse y expresando preferencias muy definidas. También pueden mostrarse más selectivos en sus relaciones o tener dificultades para adaptarse a ciertas situaciones sociales. Lo importante es comprender qué hay detrás de esas conductas, si le generan malestar, dificultades significativas con otros o conflictos frecuentes. Una evaluación psicológica infantil podría ser útil no porque haya algo "mal", sino para entender mejor sus necesidades emocionales, fortalecer habilidades sociales y orientarlos como familia. Mientras tanto, intenta acercarte a ella desde la curiosidad más que desde la corrección, explorando cómo vive ella estas situaciones y qué siente respecto a los demás.


Entiendo tu preocupación, pero también quiero detenerme en algo que mencionas al final: te sientes desgastada, y eso también merece atención. Acompañar los cambios emocionales de nuestros hijos no siempre es sencillo, especialmente cuando no sabemos si estamos frente a una etapa de su desarrollo, una forma particular de expresar su personalidad o una conducta que deberíamos abordar de otra manera. Que tu hija tenga gustos diferentes, que no quiera relacionarse de la misma manera con todos los niños o incluso que sienta rechazo hacia algún familiar no significa necesariamente que exista un problema psicológico. Más que obligarla a sentir cariño, compartir o relacionarse de determinada manera, sería importante comprender qué hay detrás de esas conductas y enseñarle formas más respetuosas y empáticas de expresarlas. Y ahí tú tienes un papel fundamental. Mi recomendación sería comenzar con un espacio de orientación para ti como mamá. En terapia podemos trabajar herramientas concretas para aprender a manejar estas situaciones, establecer límites sin entrar constantemente en conflicto, favorecer el desarrollo de la empatía y las habilidades sociales de tu hija y, sobre todo, diferenciar cuándo intervenir y cuándo permitirle construir su propia identidad. Además, ese espacio permitiría evaluar si posteriormente sería beneficioso incorporar atención psicológica para ella. No tienes que tener todas las respuestas para ser una buena mamá. A veces también necesitamos que alguien nos enseñe cómo acompañar aquello que nuestros hijos están atravesando. Si sientes que estás llegando al agotamiento o que ya no sabes qué estrategia utilizar, te invito a solicitar una sesión. Podemos comenzar trabajando contigo y entregándote herramientas para que puedas acompañarla desde un lugar mucho más seguro, tranquilo y consciente.


Sería positivo que su hija asistiera a terapia, no para que se comporte como Ud. quiere, sino para indagar si le está afectando algo.


Hola. Lo que describes no necesariamente significa que exista un problema psicológico; algunos comportamientos pueden formar parte de su personalidad o de una etapa de cambios. Sin embargo, cuando ciertas situaciones sociales comienzan a generar dificultades o preocupación familiar, una evaluación puede ayudarnos a comprender qué hay detrás de esas conductas, antes de intentar corregirlas. Trabajo con niños y familias, por lo que podemos evaluar juntas sus necesidades emocionales, sociales y familiares y, a partir de ahí, decidir si requiere apoyo psicológico y cómo acompañarla de una manera que respete también su individualidad.


Hola buenas tardes. Entiendo que esté preocupada. Muchas veces la maternidad trae desafíos, lo importante es que si se siente desgastada; busque apoyo psicológico. En esa terapia podría recibir herramientas para acompañar de la mejor manera a su hija, en especial porque quizás ya está abriendo las puertas a la pubertad o está conflictuada por otro motivo que sería bueno sea acompañado. Saludos y que le vaya muy bien.


Hola, tu hija puede estar experimentando una pre adolescencia y en este proceso es muy importante apoyar su búsqueda de identidad. Esto puede expresarse como marcar la diferencia y muchas veces en rasgos oposicionistas, como llevar la contra o tener una actitud más negativa, si bien, trae muchísimos problemas sociales, los jóvenes también pueden sentirse incomprendidos porque probablemente su incomodidad es con ellos mismos. Podemos tener terapia con tu hija para evaluar su autoestima y ayudar a desarrollar su búsqueda de identidad, mejorando la comunicación con su madre y familiares.


Hola. Lo que describes no necesariamente significa que exista un problema psicológico. A los 9 años los niños comienzan progresivamente a definir con mayor claridad sus gustos, preferencias y formas de relacionarse, por lo que interesarse por música, vestimenta o series diferentes puede ser simplemente parte de la construcción de su propia identidad. Respecto de las situaciones sociales, quizás sería importante intentar comprender qué hay detrás de su actitud antes de interpretarla como una intención de herir a los demás. Por ejemplo: ¿necesita más tiempo para sentirse cómoda?, ¿hay situaciones sociales que le generan rechazo o incomodidad?, ¿qué siente respecto de ese primo en particular? Que sea familia no significa necesariamente que deba sentir cercanía o querer compartir con él, aunque sí podemos enseñarle formas respetuosas de expresar que no quiere hacerlo. Puede ayudar conversar con ella desde la curiosidad más que desde la corrección: preguntarle cómo se siente en esos encuentros, qué le molesta, qué necesita y cómo cree que podría expresar lo mismo sin hacer sentir mal a otra persona. De esta manera también podemos trabajar empatía y habilidades sociales sin transmitirle que hay algo incorrecto en ser diferente. Ahora bien, también mencionas algo muy importante: tú te sientes desgastada. Si estas conductas son frecuentes, han cambiado significativamente respecto de cómo era antes, están generando dificultades en distintos espacios o simplemente sientes que necesitas comprender mejor lo que está ocurriendo, una consulta con un psicólogo infantil puede ser un buen espacio de orientación. No necesariamente porque exista un problema que “tratar”, sino para conocer mejor sus necesidades emocionales y entregarles herramientas a ambas para transitar esta etapa. A veces el apoyo psicológico también permite a los padres diferenciar qué conductas forman parte del desarrollo y cuáles necesitan mayor acompañamiento, disminuyendo bastante la incertidumbre y el desgaste familiar.

Ps. Tyare Camus

Ps. Tyare Camus

Psicólogo

Viña del Mar

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​Estimada mamá, ​Entiendo perfectamente tu desgaste. La etapa de los 9 años marca el inicio de una transición clave hacia la preadolescencia, un momento en el que es muy habitual que aparezcan este tipo de conductas. ​Lo que describes en tu hija no suele responder a un problema de mal comportamiento, sino a procesos propios de su desarrollo emocional e identidad: ​Las resistencias en eventos sociales: A esta edad, la necesidad de "compartir por mandato" suele generar rechazo. Muchos niños necesitan un tiempo de "calentamiento" para observar e integrarse a su propio ritmo antes de participar. ​El rechazo hacia el primo pequeño: Es común que busquen marcar distancia con los niños más pequeños para diferenciarse y reafirmar su estatus de "niña grande". Además, la impredecibilidad de los más chicos suele abrumarlos. ​Música, series y vestimenta particular: Está iniciando su proceso de individución. Probar estilos diferentes es la forma en que los niños exploran quiénes son fuera del núcleo familiar. ​¿Es necesario acudir a psicología? No necesariamente porque la niña tenga una patología, sino por dos motivos clave: prevenir que estas dificultades de regulación emocional se acentúen en la adolescencia y, fundamentalmente, brindarte a ti un espacio de orientación y contención para gestionar el agotamiento que esta etapa genera. ​En mi consulta trabajo precisamente acompañando a las familias en estas etapas de transición, evaluando las dinámicas emocionales de la niña y ofreciendo pautas concretas a los padres para manejar los momentos de tensión sin desgastar el vínculo. ​Si sientes que la situación supera tus herramientas actuales, estaré encantada de recibirte en consulta (ya sea presencial u online) para evaluar la situación juntas y acompañar a tu hija de la mejor manera. ​Un saludo cordial, Tatiana Rodríguez Rojas, psicóloga orientación sistémica.


Gracias por compartir su preocupación. Las dificultades para relacionarse, los cambios emocionales o determinadas formas de expresarse pueden tener distintos significados a esta edad y es importante comprender qué hay detrás de estas conductas. Una evaluación psicológica puede ayudar a conocer mejor lo que está viviendo su hija y orientar a la familia sobre cómo acompañarla, especialmente cuando la situación está generando desgaste o preocupación.


Es importante tu pregunta y tú preocupación. Creo que el tema que compartes respecto a tu hija es un síntoma de un conflicto a nivel familiar que probablemente la afecta de algún modo y que tramita por medio de conductas que la alejan del resto. Sin duda hay algo que quiere manifestar con ese comportamiento. Los niños no siempre son buenos con las palabras y cuando se niegan a compartir en ciertas situaciones sociales debemos atender ese llamado y observar con detención. Me especializo en terapia infantojuvenil. Te invito a que me escribas. Saludos


Hola! Es normal y sano que en esta etapa comience a explorar distintos gustos, querer identificarse con otros fuera de su circulo familiar, buscar su propia identidad y desafiar lo ya establecido, claro que igualmente necesita la guia de usted, pero de distinta forma. Le recomiendo buscar orientación parental con un psicólogo/a infanto-juvenil, para que ambas puedan vivir esta nueva etapa de la mejor manera, ya que, es dificil pero muy importante para su desarrollo. Muchos saludos !


Hola. A los 9 años es esperable que los niños comiencen a desarrollar gustos, opiniones e intereses propios, incluso algunos que pueden parecernos diferentes. Sin embargo, si notas cambios emocionales importantes, dificultades para relacionarse o situaciones que están generando malestar en ella o en la familia, sí sería recomendable una evaluación con psicología infantil. No necesariamente porque exista un problema, sino para comprender qué hay detrás de estas conductas y orientar a la familia sobre cómo acompañarla sin entrar en constantes conflictos


Hola! Si esta situacion está generando dudas en ti, yo te recomiendo 100% consultar. Para tu tranquilidad y porque en general la intucion de madre o padre es muy valiosa, y si es necesario abordar algo, mientras antes se haga, mejor! Mucha suerte!


A los 9 años comienzan a aparecer cambios importantes en la forma de relacionarse, expresar preferencias y construir una identidad más propia. Tener gustos diferentes, querer expresarlos o incluso no sentirse cercana a determinados familiares no constituye por sí solo un indicador de que exista un problema psicológico. Respecto a las situaciones sociales, más que obligarla a compartir o vincularse, sería importante comprender qué ocurre para ella en esos momentos: si necesita un tiempo para adaptarse, si existe alguna dificultad para relacionarse con otros niños o si hay situaciones específicas que le generan rechazo o incomodidad. El apoyo psicológico podría ser recomendable si estas conductas son persistentes, generan un malestar importante en ella, afectan sus relaciones o aparecen otros cambios emocionales o conductuales. También puede ser útil como espacio de orientación para los padres, especialmente cuando, como señalas, la situación comienza a generar desgaste. No necesariamente porque exista “algo malo” en tu hija, sino para comprender mejor esta etapa y contar con herramientas para acompañarla.


Hola, entiendo que te preocupe y que te sientas desgastada. A los 9 años puede necesitar tiempo para integrarse a un grupo y explorar sus propios gustos. Que prefiera otra música o vestimenta no significa, por sí solo, que haya un problema o que busque llamar la atención. Conviene conversar con ella en un momento tranquilo: “He notado que al principio no quieres estar con los demás, ¿qué te incomoda?”. Respecto de su primo, no es necesario obligarla a sentir cariño por ser familia, pero sí enseñarle a expresar sus límites sin herir: “Puedes querer estar sola, pero necesitamos decirlo con respeto”. Si estos cambios son recientes, persistentes o afectan sus amistades, el colegio o la convivencia, una evaluación infantojuvenil puede ayudar a entender qué ocurre. También puede orientarte a ti; no necesitas esperar a que la situación sea más difícil para buscar apoyo.


Hola. Creo que es importante una evaluación psicológica primero para determinar si requiere apoyo psicológico contínuo. Hay que indagar primero para ver si existe alguna emoción no tramitada, posiblemente alguna herida emocional que al no elaborarse se manifiesta de esa manera


Hola. Por lo que comentas, sí podría ser recomendable realizar una evaluación con un/a psicólogo/a infantojuvenil, especialmente porque estás observando cambios emocionales y sociales que te preocupan y, además, la situación ya está generando bastante desgaste en ti. A los 9 años los niños comienzan a construir con mayor fuerza su identidad, sus gustos y su manera de posicionarse frente a los demás. Tener preferencias particulares en música, vestimenta o series, o querer diferenciarse, no necesariamente indica que exista un problema psicológico. De la misma manera, que no tenga afinidad con un primo o que inicialmente le cueste compartir con otros niños no permite, por sí solo, concluir que exista una dificultad. Sería importante comprender con mayor profundidad cómo vive ella estas situaciones, qué emociones aparecen, cómo son sus relaciones con otros niños y si estas conductas se presentan en distintos contextos o solamente con determinadas personas. Más que intentar corregir conductas aisladas, una evaluación permitiría comprender qué está ocurriendo en esta etapa, diferenciar aspectos esperables del desarrollo de posibles dificultades emocionales o sociales y determinar si efectivamente necesita iniciar un proceso terapéutico. También puede ser útil que inicialmente los padres tengan un espacio con el/la profesional para entregar antecedentes y expresar sus preocupaciones, y posteriormente evaluar directamente a tu hija. Y también es importante considerar cómo estás tú. Si te sientes agotada, sobrepasada o muy preocupada de manera constante, tú también puedes iniciar un proceso de terapia individual. Acompañar a un hijo cuando uno se siente emocionalmente saturado puede volverse muy exigente, y tener un espacio propio puede ayudarte a comprender mejor lo que estás viviendo, ordenar tus emociones y contar con apoyo durante este proceso.


Hola. A los 9 años pueden aparecer cambios en la forma de relacionarse, mayor necesidad de expresar preferencias propias y búsqueda de una identidad más personal. Tener gustos diferentes o no querer relacionarse con determinados niños, incluso familiares, no necesariamente indica que exista un problema psicológico. Más que obligarla a compartir o a sentir cariño por su primo, puede ser útil conversar con ella con curiosidad y sin juzgar, intentando comprender qué siente y qué ocurre en esas situaciones, mientras se mantienen límites respecto al respeto hacia los demás. Si estos cambios son muy intensos, generan sufrimiento en ella, dificultan significativamente sus relaciones o usted se siente sobrepasada para manejarlos, una evaluación con un psicólogo/a infantojuvenil puede orientarlas y entregarles herramientas concretas.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.