Consulta quiero llevar a mi hija a psicólogo tiene 10-11 años. El profesional tiene que informarme l
Consulta quiero llevar a mi hija a psicólogo tiene 10-11 años. El profesional tiene que informarme lo que hable con mi hija o solo algunas cosas. Tema puntal grooming. Cómo abordar este tema. Estamos en shock.
89 respuestas
Hola, gracias por compartir lo que estás viviendo. Siento mucho la situación, el tema del grooming es muy delicado y es importante abordarlo lo antes posible. En cuanto a tu consulta, el profesional debe mantenerlos informados sobre la evolución de su hija y los aspectos relevantes del proceso. En psicología infantil, el trabajo no es solo con el niño o la niña, sino también con los padres, brindándoles orientación sobre cómo acompañar y abordar la situación en casa. Al mismo tiempo, existe un marco de confidencialidad que el psicólogo debe respetar, por lo que no puede contar absolutamente todo lo que se hable en sesión. Sin embargo, sí tiene la obligación de informar cualquier aspecto que pueda comprometer la seguridad o el bienestar de su hija o de otras personas. Dado lo delicado del tema, es esperable que el profesional mantenga una comunicación cercana con ustedes y los acompañe durante todo el proceso. Mucha mucha suerte, yo tengo datos de buenos psicólogos infantiles si necesitas. Un abrazo!!
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Estimados padres, Comprendiendo la preocupación que están viviendo, es importante aclarar que en el proceso psicoterapéutico su hija contará con un espacio de confidencialidad, lo que implica que no todo lo conversado será informado en detalle. Sin embargo, el profesional sí les comunicará aspectos relevantes para su bienestar y cualquier situación que requiera su intervención o protección. Respecto al abordaje del grooming, es fundamental que puedan mantener una actitud calmada, evitar presionarla con preguntas, validar sus emociones y reforzar que ella no tiene responsabilidad en lo ocurrido. Su rol como padres será clave en brindarle seguridad y contención. El proceso terapéutico no solo se centrará en su hija, sino también en fortalecer la dinámica familiar como principal espacio de apoyo y recuperación. Lo principal es enfrentar lo sucedido unidos como familia. Para cualquier orientacion no duden en comunicarse con un profesional, mi nombre es Carlos Basulto, Psicologo clinico.
Hola en este caso complejo si te debe informar si la niña manifiesta ideas extremas pensamientos, conductas. Si aun hay grooming también, además la escuela debería hacerse cargo en convivencia con protocolos sino esta en tu derecho de ir al mineduc. El psicólogo también debe informarle a tu hija que si hay cosas que pueden quedar en sesión y hay otras que son pertinentes compartir con la familia y sus padres. Talvez generar confianza conversando con todos a la par en algunas sesiones, al igual que ella sepa que serás llamada a conversar con la psicóloga es decir un espacio de la confianza.
Gracias por compartir una situación tan delicada. Es completamente comprensible que como madre/padre se sienta en shock; el tema del grooming genera mucha angustia y preocupación. Respecto a su pregunta, en psicoterapia infantil y adolescente se resguarda la confidencialidad del espacio terapéutico, ya que esto permite que su hija pueda expresarse con confianza y seguridad. Sin embargo, esto no significa que usted quede excluido/a del proceso. El psicólogo suele mantener una comunicación periódica con los cuidadores, entregando orientaciones generales, avances y aspectos relevantes, especialmente cuando hay temas que requieren protección o intervención. En situaciones como el grooming, que implican un posible riesgo, el profesional tiene el deber ético de priorizar la seguridad de la niña, por lo que se abordará el tema con usted, resguardando siempre el bienestar emocional de su hija y evitando exponerla innecesariamente. Le recomendaría acudir a un psicólogo infanto-juvenil con experiencia en este tipo de situaciones, quien podrá acompañarlas/os tanto a usted como a su hija, orientando también los pasos a seguir. Un saludo cordial.
Lo que estás viviendo es muy impactante, y es totalmente comprensible sentirse en shock. Desde la psicología, lo más importante ahora es proteger, contener y actuar con cuidado para no aumentar el daño emocional de tu hija. En niñas de 10–11 años, la confidencialidad funciona así: El/la psicólogo/a NO te contará todo lo que tu hija diga en sesión, pero tampoco te dejará fuera. Sí te informará de lo siguiente: Aspectos relevantes para su bienestar, riesgos (como grooming, abuso u otras situaciones de peligro),orientaciones para ayudarla en casa, Avances generales del proceso. En casos de grooming, es una situación grave y se considera una forma de vulneración. En estos casos, el/la psicólogo/a si tenemos que: el deber de informar a los padres. Puede sugerir o activar redes de protección (legal o institucional), Trabajar en la protección emocional y psicológica de la niña, es por eso que intervención a tiempo es la clave.
Hola: Gracias por contactarte, en primera instancia para que la terapia funcione, tu hija necesita un espacio donde pueda hablar sin miedo a que todo sea contado. Por eso, el psicólogo no te entregará detalles íntimos o conversaciones textuales, a menos que sean relevantes para su seguridad. Ejemplos de cosas que suelen mantenerse en reserva: • Opiniones personales de la niña sobre temas cotidianos. • Confidencias que no implican riesgo. • Emociones o pensamientos que forman parte del proceso terapéutico. Esto no te excluye; simplemente protege el vínculo terapéutico. Sin embargo, lo que si debe informarte el o la profesional todo aquello que afecte la seguridad, integridad o derechos de tu hija. Esto incluye: • Situaciones de riesgo o vulneración (como grooming, abuso, amenazas, manipulación). • Cambios conductuales que indiquen peligro. • Necesidad de activar protocolos o derivaciones. • Orientaciones para que tú puedas protegerla y acompañarla. En temas de grooming, el psicólogo no puede guardar silencio si detecta riesgo. Su deber ético y legal es proteger a la menor. Espero resolver tus inquietudes. Saludos.
Hola, Es natural que estén en shock; el grooming es una vulneración grave y procesarlo toma tiempo. Respecto a su duda, en psicología infantil la confidencialidad es relativa: el profesional tiene el deber ético y legal de romper el secreto profesional si existe un riesgo para la integridad física o psíquica de la niña. Esto significa que, aunque se respeta la privacidad de ella para que confíe en el espacio, cualquier información crítica sobre el agresor o nuevas amenazas debe ser comunicada a ustedes de inmediato. Aun así, lo natural es que exista una retroalimentación de los objetivos y avances terapeuticos. Respecto al enfoque en clínica, se centrará en la reparación del daño, ayudándola a entender que ella es la víctima y no tiene la culpa de la manipulación del adulto. El psicólogo les dará pautas claras para supervisar sus redes sin que ella lo sienta como un castigo, sino como una medida de protección activa. Un saludo!
Entiendo profundamente tu preocupación, sobre todo por la situación que están viviendo. Es completamente natural sentirse así frente a algo tan delicado como el grooming. Quiero que te quedes tranquila en algo muy importante: todo lo que implique riesgo, vulneración o la necesidad de proteger a tu hija será siempre informado y trabajado contigo como madre. La seguridad de ella es prioridad absoluta. Al mismo tiempo, para que la terapia realmente ayude, es fundamental que tu hija pueda contar con un espacio de confianza donde se sienta libre de expresarse. Por eso, no todo lo que se converse en sesión será transmitido de forma literal, sino que se irá compartiendo contigo lo relevante, los avances y orientaciones concretas para acompañarla mejor. Qué les vaya bien...
Hola, el profesional debe informarte su perspectiva de lo que está ocurriendo (hipótesis, teorías, etc), pero no referirte el relato de tu hija. Saludos!
Es una muy buena decisión consultar. A esa edad, el proceso terapéutico se basa en un equilibrio entre **confidencialidad y resguardo**. Como padres, **sí serán informados**, pero no de todo el contenido literal de las sesiones. El/la psicólogo/a compartirá aspectos relevantes del proceso, especialmente aquello que implique **riesgo, vulneración o necesidad de intervención**, como en el caso del grooming. En este contexto, la confidencialidad **no es absoluta**: prima la protección de la niña. Respecto a cómo abordarlo, es importante: * Contener emocionalmente sin presionar ni interrogar en exceso * Validar lo que ella sienta (“no es tu culpa”, “hiciste bien en contar”) * Evitar juicios o reacciones que puedan generar culpa o miedo * Buscar apoyo profesional especializado en infancia y vulneraciones Dado el shock que están viviendo, también es importante que ustedes como familia cuenten con orientación. Si lo desean, pueden contactarme para orientarles en este proceso. Están actuando a tiempo, y eso es clave.
Hola. Entiendo lo angustiante que es. Se encuentra un equilibrio entre la confidencialidad y lo que puede ser un riesgo para tu hija. Entonces sí, se informa lo que el profesional considera un riesgo para la integridad de ella.
Es totalmente comprensible que estén en shock. En terapia con niños, el/la psicólogo/a no cuenta todo lo que la niña dice, porque necesita generar confianza. Pero sí informa a los padres sobre aspectos importantes, especialmente si hay riesgos, como en un caso de grooming. Lo habitual es que: Se trabaje con tu hija para ayudarla emocionalmente. Se te entregue orientación para acompañarla y protegerla. Se te informe cualquier situación relevante para su seguridad. Puedes acordar desde el inicio qué tipo de información se compartirá. Buscar ayuda ya es un paso muy importante. Cualquier cosa puedes contactarme, saludos cordiales!!
Buen día, Me parece adecuado una terapia sistémica (familiar) o bien terapia estratégica, donde se aborden temas de parentalidad, familia y el proceso interno de tu hija. Puedes buscar por terapia estratégica breve o familiar en el buscador, que salga adolescente o infanto-juvenil. Estás tomando los pasos correctos, tranquila que ya están encaminados.
En primer lugar es muy importante que sepan que están haciendo lo correcto al buscar ayuda psicológica para su hija. Es recomendable que busquen a un psicólogo/a infanto-Juvenil experto en casos de vulneración, con el que su hija se sienta cómoda para conversar, lo antes posible. Efectivamente el profesional transmite a los padres lineamientos y devoluciones generales de lo conversado en sesión, acompañado de información, psicoeducación y orientación, para que puedan apoyar a la niña de la mejor manera, ya que ustedes son fundamentales en la contención de su hija. Sin embargo, es importante resguardar el que la paciente sienta que se encuentra en un espacio en el que se pueda expresar de manera segura. Por lo que se busca encontrar un equilibrio entre la confidencialidad de la terapia y el trabajo con la familia. Por otra parte, es recomendable que ustedes también reciban acompañamiento psicológico para que puedan sentirse tranquilos y estables al momento de acompañar a su hija en este momento. Recomiendo que aborden el tema del grooming de manera cuidadosa y contenedora, sin generar angustia y ansiedad en ella, que eviten exponerla innecesariamente y tomen medidas digitales para resguardarla a ella y al respeto de su familia, por ultimo, de ser necesario busquen ayuda legal.
Lamento mucho lo que están viviendo con tu hija, es comprensible sentirse en shock o bloqueado frente a una situación de posible grooming, es importante que busquen apoyo profesional. En relación a tu pregunta, no se informa todo que la consultante (hija) dice en sesión. Lo que se suele informar es información relevante para su bienestar y seguridad personal, orientaciones dirigidas a la familia de como apoyarla y señales de riesgo o situaciones graves que la usuaria comente donde su vida se encuentre en riesgo.
Hola, Lamento la situación que vive su hija. En un tratamiento con menores, es necesario que exista un lazo muy estrecho no solo con el paciente, sino también con los padres. A pesar de que hay elementos que son privados entre el adolescente y el terapeuta, el profesional siempre le informará sobre la naturaleza de los síntomas, los avances del tratamiento, y los pasos a seguir. Sobretodo está constreñido a informar si hay situaciones de gravedad (como eventuales ideas suicidas) así como vulneración de derechos.
Hola! El profesional debe informar porque la niña es menor de edad, sin embargo, se debe mantener la confianza entre paciente-terapeuta. Lo más adecuado, según mi experiencia es informar a los chicos cuando se hablará con los padres, siempre manteniendo el vínculo terapéutico
Hola, lamento mucho la situación por la que están pasando como familia. Un abrazo grande en este momento. Cuando se trata de niños y niñas menores de edad, los padres o cuidadores deben estar informados sobre los objetivos del proceso terapéutico, los avances y cualquier situación relevante para su bienestar y protección. Una intervención adecuada siempre integra a la familia. Al mismo tiempo, para que el niño o niña pueda confiar en el espacio terapéutico, es normal que existan algunos aspectos de la conversación que se mantengan en reserva clínica. Esto ayuda a fortalecer el vínculo con el profesional. Sin embargo, si aparece información importante relacionada con riesgos, vulneraciones o posibles delitos, esa información debe ser compartida con los cuidadores y abordada de manera adecuada. Una estrategia útil es explicarle previamente al niño o niña que al final de la sesión se conversará con sus padres sobre aspectos importantes del proceso, e invitarle a participar si así lo desea.
Muy buenas tardes, ¿cómo estás hoy? Me imagino cómo te debes estar sintiendo, enfrentar una situación de posible grooming con tu hija puede generar mucho miedo, angustia y sensación de shock. Es completamente comprensible que necesites orientación clara y apoyo en este momento. En cuanto a tu pregunta, en la psicoterapia infantil el psicólogo resguarda la confidencialidad de la niña, pero también mantiene comunicación con los padres o cuidadores. Esto significa que no se comparte todo lo que la niña dice en sesión, para proteger su confianza, pero sí se informan aspectos relevantes para su bienestar, avances del proceso y cualquier situación de riesgo. En casos como grooming, el profesional también puede orientar sobre medidas de protección y, si es necesario, acciones legales o de resguardo. Mi consejo es que busques un psicólogo infantil con experiencia en trauma y abuso digital, quien podrá trabajar con tu hija de manera cuidadosa, ayudarte a abordar el tema con ella sin dañarla emocionalmente y acompañarlos como familia en este proceso. Es muy importante actuar con contención, sin culpabilizarla y reforzando su sensación de seguridad. Cualquier duda que tengas no dudes en preguntarme, tienes mis puertas abiertas :) ¡Que tengas una linda tarde! Saludos cordiales.
Estimada, aqui los psicólogos infantiles podemos atenderle. Igual dentro de ha información que no se compartiría, pero parte del trabajo es apoyar a que el hijo lo informe. A menos que esta información incluya peligros a su vida, integridad fisica sexual y/o la de otras personas.
Hola, la niña es menor de edad, el psicólogo debe informarte de todo a los padres, no así en casos de padres que estuvieran vulnerando al infante, que en este caso debiera él mismo realizar denuncia.
Hola! Respondo a tu consulta: En el caso de niños y niñas de 10–11 años, el trabajo psicológico se realiza resguardando la confidencialidad, pero también considerando el rol protector de los padres. El profesional no suele contar todo lo que el niño/a dice en sesión, para que pueda expresarse con confianza, pero sí informa a los aduktos responsables de su cuidado aquellos aspectos relevantes para su bienestar y seguridad, especialmente cuando hay situaciones delicadas como un posible grooming. En estos casos, el abordaje se hace con mucho cuidado, contención emocional y, si corresponde, orientando a la familia respecto de los pasos a seguir para proteger a la niña. Es normal que como padres estén en shock, por lo que también es importante que reciban orientación para poder acompañarla de la mejor manera.
Es totalmente entendible que estén en shock, porque el grooming es una situación muy delicada y moviliza mucho emocionalmente como familia, y en ese contexto es importante saber que en terapia con niños no se cuenta todo de forma literal a los padres, pero tampoco se les deja fuera, sino que el psicólogo va entregando devoluciones generales, orientaciones y alertas importantes cuando es necesario, siempre cuidando el espacio de confianza de la niña para que pueda expresarse con tranquilidad; en casos como este, el trabajo se centra en que ella se sienta segura, no culpable, contenida y protegida, evitando presionarla o invadirla con preguntas, y al mismo tiempo acompañarlos a ustedes para que sepan cómo actuar, qué decir y cómo sostenerla emocionalmente en algo que claramente no es fácil de procesar.
Hola, entiendo el impacto que esto genera, es una situación muy delicada y es natural que estén en shock. En psicoterapia con niños y adolescentes, el espacio es confidencial, pero no completamente cerrado para los padres. El psicólogo no cuenta todo lo que el niño dice, pero sí va compartiendo aspectos relevantes para su cuidado, orientación y acompañamiento. Cuando hay situaciones de riesgo, la información siempre se trabaja con los adultos responsables (en este caso, sus papás) En un tema como el grooming, es importante abordarlo con mucho cuidado, resguardando la seguridad emocional de tu hija y evitando sobreinterrogarla. Un psicólogo con experiencia en este tipo de situaciones puede guiarlos tanto a ella como a ustedes en cómo acompañarla. Contar con apoyo profesional en este momento puede ayudar a proteger adecuadamente a tu hija.
Entiendo el impacto, es una situación muy delicada. En terapia infantil hay confidencialidad para que tu hija pueda hablar con confianza, pero como madre/padre recibirás orientación general. Y algo clave: **todo lo que implique su seguridad sí se informa**. En casos de grooming, el foco es protegerla y acompañarla sin aumentar su angustia. Claves iniciales: * Escuchar sin presionar * Validar lo que siente * No culparla * Transmitirle que no está sola El apoyo psicológico es fundamental, tanto para ella como para ustedes
Hola buen día, comprendo su preocupación , es un tema muy delicado. A pesar de la importancia de mantener la confidencialidad con el paciente, es importante que por ser menor de edad logre el profesional generar la confianza y tranquilidad a su hija para poder proporcionar a ustedes como familia toda la información que sea necesaria para mantener un trabajo tanto con su hija como con ustedes como padres, quienes son parte importante de la terapia. Si la paciente precisa discreción en algún tema con la profesional, tambien es importante para generar el vinculo y la confianza, pero lo ideal es que al transcurrir las sesiones la paciente se sienta con la tranquilidad de compartirlo con su familia. Excepto! Si hay riesgo de vida, el o la profesional debe informar inmediatamente a su familia.
Es una situación muy impactante, es comprensible que estén en shock. En terapia infantil se resguarda la confidencialidad, pero el/la psicólogo/a sí les informará aspectos relevantes del proceso y cualquier situación de riesgo; esto se acuerda desde el inicio con ustedes. Respecto al grooming, lo clave es proteger y luego elaborar: cortar contacto, resguardar a tu hija y acompañarla sin culpas ni interrogatorios excesivos. Un/a psicólogo/a infanto-juvenil con experiencia en este tipo de situaciones es lo más recomendable.
Mira, te respondo desde lo profesional pero también entendiendo lo que están viviendo: Respecto a si el psicólogo te tiene que contar todo lo que tu hija diga, la respuesta es no. Es importante que ella tenga un espacio seguro donde pueda hablar con confianza. Pero eso no significa que tú quedes fuera: el profesional sí te va a ir informando lo relevante, cómo está emocionalmente y cómo puedes ayudarla. Y en un tema como grooming, si hay riesgo o vulneración, el psicólogo tiene que involucrarte y activar lo que corresponda para protegerla. Sobre la confidencialidad, en niños no es absoluta. Es más bien un equilibrio: se cuida lo íntimo de ella, pero todo lo que tenga que ver con su seguridad y bienestar sí se comparte contigo. Acá la prioridad siempre va a ser protegerla. En cuanto a cómo abordar esto, el foco no es interrogarla ni hacerla repetir lo ocurrido muchas veces. Es más bien contenerla, ayudarla a entender lo que pasó sin culpa, y trabajar el impacto emocional que esto le puede estar generando. Esto se hace de forma cuidadosa, respetando sus tiempos. Y como papá, lo más importante ahora es que ella sienta que estás ahí, tranquilo dentro de lo posible, que no la vas a juzgar, y que nada de esto es su culpa. Escuchar sin presionar, sin llenarla de preguntas, y asegurar que ya no tenga contacto con esa persona. Con eso ya haces mucho.
Lamento mucho lo que están viviendo. Buscar ayuda profesional para su hija ya demuestra el cuidado y compromiso que tienen con ella. En terapia, el psicólogo respeta la confidencialidad, lo que significa que lo que tu hija cuente se mantiene privado. Sin embargo, se les dará información general sobre cómo se siente, sus emociones y algunas recomendaciones para acompañarla. A la niña se le explicará que lo que diga es privado, salvo que algo la ponga en riesgo, y que en ese caso se hablará con los padres para protegerla. Respecto al grooming, el psicólogo trabajará con la niña en estrategias de protección, manejo de emociones y cómo comunicar posibles riesgos. Por otra parte, orientará a los padres sobre cómo hablar con ella, hablar de límites, acompañarla sin presionarla y cómo cuidar su privacidad. En casa, lo más importante es escucharla sin juzgarla, validar sus emociones y permitirle expresarse a su ritmo y sin presiones. Mantener la calma y reforzar su sensación de seguridad ayuda mucho a que se sienta protegida y acompañada. En casos de grooming o cualquier vulneración a los derechos de la niña, ya sea física, emocional o sexual, es fundamental informar a las autoridades como OPD, Carabineros, PDI o el Ministerio Público, quienes se encargarán de investigar y proteger a la niña. El psicólogo los acompañará durante todo el proceso, cuidando la seguridad emocional de su hija y orientándolos sobre cómo actuar. Hacer esta consulta ya muestra que están actuando bien como padres.
Hola buenas tardes, en primer lugar lamento que estén pasando por esta experiencia. En relación a lo que debiera ocurrir en el espacio terapéutico me parece importante comentar que cuando se trabaja con niños y niñas, también se ha de hacer equipo con los padres. En general se realiza una primera sesión con los padres para recabar toda la información y plantear estrategias que puedan ayudar desde el principio. Al menos en mi espacio de trabajo, desde la segunda sesión conozco y trabajo con el niño o niña y cada tres sesiones vuelvo a tener una sesión con los padres. La confidencialidad cuando se trabaja con la niñez es un asunto delicado, por lo que usualmente se le pide autorización al niñ@ para comentar o dar información a los padres. En el punto que no se transa; es cuando el paciente comunica situaciones que pongan en riesgo la vida, es decir, es algo que de forma inmediata se debe comunicar a los padres. Espero puedan encontrar al profesional idóneo para que les ayude. Saludos
Entiendo completamente que estén en shock, y que como papá/mamá quieras proteger a tu hija y al mismo tiempo saber qué está pasando. Es una situación muy dolorosa y delicada, y que la quieras llevar a un psicólogo ya es un paso muy importante a su favor. Te explico cómo se maneja normalmente: 1. Confidencialidad paciente–terapeuta La confidencialidad es clave para que tu hija pueda sentirse segura y hablar. - El psicólogo no le cuenta todo palabra por palabra a los padres. - Los únicos motivos de quiebre de secreto profesional son cuando la vida o la integridad del paciente o de otra persona está en riesgo inminente (por ejemplo, abuso actual, riesgo grave de autolesión, etc.). En esos casos, el profesional está obligado a actuar y proteger. 2. En tu caso, el tema (grooming) requiere trabajo conjunto con los padres Dada la temática, es fundamental generar una alianza con ustedes como padres para: - Evaluar el nivel de riesgo. - Definir estrategias concretas de protección para tu hija (límites en redes, acompañamiento, contención, pasos legales si corresponde, etc.). 3. Cómo lo manejo habitualmente en consulta - En las primeras sesiones, converso tanto con los padres como con la niña, explicando con claridad cómo funciona la confidencialidad. - Le pregunto directamente a la paciente: > “¿Qué cosas te sientes cómoda que conversemos con tus papás y qué cosas prefieres que queden solo entre nosotros?” - A partir de ahí, se establecen acuerdos claros: qué se comparte, cómo y para qué. - A medida que el vínculo terapéutico se fortalece, los niños/adolescentes suelen permitir que el psicólogo hable cada vez más con los padres sobre ciertos temas, siempre cuidando su seguridad y su dignidad. 4. Tipo de sesiones - Sesiones individuales con tu hija, para que tenga un espacio propio, seguro y sin juicios. - Sesiones con los padres por separado, para orientar, contener y ayudarles a entender qué está pasando y cómo actuar. - En algunos momentos, se pueden hacer sesiones conjuntas si es terapéuticamente útil. 5. Cómo abordar el tema en casa - Validar sus emociones: “Lo que sentiste es importante, hiciste bien en hablar / en pedir ayuda”. - Evitar culparla o interrogarla de forma invasiva. - Dejar claro que la responsabilidad nunca es de ella, sino del adulto que ejerció el grooming. - Transmitir que no está sola y que ustedes están allí para protegerla, no para juzgarla. Si decides iniciar un proceso psicológico, puedes decirle algo como: > “Queremos que tengas un espacio con un profesional que te ayude a sentirte más segura y tranquila. Algunas cosas serán solo tuyas con él/ella, y otras podremos conversarlas juntos para poder cuidarte mejor”. En resumen: el psicólogo no te contará todo, pero sí trabajará contigo como aliado/a, especialmente en un tema tan serio como el grooming, para proteger a tu hija y acompañarlos como familia de la manera más segura y respetuosa posible.
Hola, gracias por compartir algo tan delicado Es completamente comprensible que se sientan en shock; cuando se trata de nuestros hijos, este tipo de situaciones movilizan mucho. Sobre tu pregunta: cuando un niño o niña asiste a terapia, sí existe un espacio de confidencialidad, porque es fundamental que pueda sentirse seguro/a para hablar. Pero, al mismo tiempo, tratándose de menores, el proceso también incluye a los padres o cuidadores. Esto significa que el profesional no va a contar cada detalle de lo que tu hija diga, pero sí te va a mantener informado/a sobre aspectos importantes: cómo se encuentra emocionalmente, qué necesita, cómo pueden acompañarla en casa y, especialmente en un tema como el grooming, todo lo que sea relevante para su seguridad y bienestar. Siempre se busca un equilibrio entre proteger su confianza y cuidar activamente de ella. Respecto a cómo abordar este tema con tu hija, lo más importante es hacerlo desde un lugar de calma, contención y sin juicio. Que ella pueda sentir que no hizo nada malo, que puede hablar contigo con confianza y que están ahí para cuidarla. Evitar interrogarla de forma intensa y, en cambio, abrir espacios donde pueda expresarse a su ritmo suele ser más beneficioso. En estos casos, el acompañamiento psicológico no solo ayuda a la niña a procesar lo vivido, sino también a ustedes como familia a transitar este momento con más herramientas y seguridad. No tienen que pasar por esto solos. Si lo sienten necesario, con gusto puedo acompañarlos y orientarlos en este proceso, cuidando siempre el bienestar de tu hija y el vínculo con ustedes
Lamento mucho que estén pasando por esto. Es totalmente comprensible el shock. Sobre tu pregunta: En terapia con niños, la confidencialidad es parcial. El/la psicólogo/a no cuenta todo lo que la niña, solo aspectos relevantes para su bienestar y seguridad, y en temas como el grooming, la comunicación con ustedes es activa y necesaria. Si hay riesgo en el relato del niño/a se hace una denuncia a entidades correspondientes (Carabineros, PDI, Entre otros, si eres de Chile) En estos casos, el trabajo suele incluir: Contención emocional para tu hija (que se sienta segura y no culpable) Orientación a ustedes como padres sobre cómo acompañarla Evaluación de riesgos y, si corresponde, pasos a seguir (incluyendo lo legal) ¿Cómo abordarlo con ella? Escuchar sin presionar ni interrogar en exceso Evitar juicios o culpabilizar (aunque surja desde la preocupación) Transmitirle que no hizo nada malo Reforzar que hizo bien en contarlo (si es el caso) Lo más importante ahora es que ella no se sienta sola ni en falta. Y que ustedes también tengan apoyo para manejar esto.
Hola, gracias por tu consulta. comprendo enormemente la preocupación y el impacto emocional que esta situación puede generar para ustedes como familia. Es muy positivo que estén buscando apoyo profesional para su hija ya que la intervención temprana es fundamental en casos de sospecha de grooming. En psicoterapia infantil se cuida la confidencialidad para que el niño pueda expresarse con confianza. Sin embargo, esta confidencialidad no es absoluta: cuando existen riesgos para su seguridad o situaciones que requieren la intervención de los padres, el psicólogo tiene la responsabilidad ética de informar y orientar. Por lo tanto, ustedes recibirán la información necesaria para protegerla. Espero que esta información sea de ayuda. El hecho de que estén atentos y busquen apoyo profesional demuestra el gran compromiso que tienen con el bienestar de su hija.
Lamento lo que están viviendo Confidencialidad: El/la psicólogo/a no cuenta todo lo que tu hija diga, para cuidar su confianza, pero sí te informa lo relevante, avances y cualquier riesgo. En casos como grooming, se prioriza la protección y se involucra a los adultos responsables. Cómo abordarlo: Validar: “no es tu culpa”, “hiciste bien en contar”. Escuchar sin presionar. Transmitir seguridad y protección. Te explicare cómo trabajare contigo desde el inicio.
En niños, niñas y adolescentes (NNA), al igual que con pacientes adultos, existe la privacidad o secreto profesional. Ahora bien, en el setting que establece el terapeuta con un paciente NNA, se establecen los límites donde el o la profesional quedan liberados de su deber del secreto profesional, cuando hay riesgos para él paciente o su entorno. En todo caso, el proceso de ganarse la confianza del paciente y poder favorecer la comunicación efectiva con sus padres para que ellos se involucren activamente en situaciones graves como el grooming, es parte de las habilidades de los psicólogos infanto juveniles, para poder preservar por un lado la privacidad que el NNA tiene derecho a recibir en su atención y por otro lado el derecho de los padres a poder tomar medidas y acciones que favorezcan el cuidado y protección de sus hijos.
A los 10-11 años tu hija ya tiene derecho a un espacio de cierta privacidad en terapia, por lo que el psicólogo no debiera contarles todo lo que ella diga de forma textual. Sí corresponde informar aspectos importantes relacionados con su bienestar, riesgo o necesidades de protección, especialmente en una situación tan delicada como grooming. Lo ideal es que ustedes también tengan un espacio de orientación con el profesional para saber cómo acompañarla sin presionarla ni transmitirle más angustia de la necesaria. Estar en shock es completamente entendible, pero en estos casos suele ayudar mucho avanzar con calma, contención y evitando interrogatorios repetidos que puedan hacerla sentirse culpable o invadida.
Hola. Primero, lamento mucho que estén pasando por algo así. Es completamente entendible que estén en shock y preocupados. Lo más importante ahora es que tu hija pueda sentirse protegida, contenida y no culpable de lo ocurrido. Sí, sería muy recomendable llevarla con un psicólogo/a infantojuvenil, idealmente con experiencia en trauma, abuso o grooming. Respecto a la confidencialidad, en niños y adolescentes no suele funcionar como “los padres saben todo” ni tampoco como “el terapeuta no informa nada”. Generalmente el profesional protege el espacio de confianza del niño, no relata cada detalle de las sesiones, pero sí mantiene a los padres informados sobre aspectos importantes del proceso, riesgos, necesidades emocionales y orientaciones de manejo. Además, en temas delicados como grooming, el psicólogo también debería evaluar protección, seguridad, posibles consecuencias emocionales, y eventualmente si se requiere activar redes de apoyo o medidas adicionales. También es normal que aparezcan emociones intensas en ustedes como padres, culpa, rabia, miedo o sensación de falla. Intenten no cargar eso sobre ella ni convertirla en quien tenga que tranquilizarlos. Buscar ayuda temprana puede hacer una gran diferencia en cómo procesa esta experiencia emocionalmente.
Hola. Lamento mucho que estén viviendo una situación así. Ante una sospecha o hecho de grooming, lo más importante es proteger a la niña, actuar con calma y buscar apoyo profesional y legal lo antes posible. Respecto a la confidencialidad: cuando un niño, niña o adolescente asiste a psicoterapia, no significa que el profesional deba informar a los padres todo lo que se conversa palabra por palabra. La confidencialidad también es importante para que la niña pueda sentirse segura y hablar. Sin embargo, tratándose de una menor de edad, los adultos responsables sí deben recibir orientación general sobre el proceso, objetivos terapéuticos, evolución, recomendaciones de cuidado y cualquier antecedente relevante para su protección. Esa confidencialidad tiene límites claros. Si existe sospecha de abuso, grooming, riesgo para la niña, amenazas, coerción, exposición sexual o cualquier vulneración grave, el profesional debe actuar priorizando la protección de la menor y orientar a la familia sobre los pasos a seguir. Mi recomendación es acudir a un/a psicólogo/a infantojuvenil con experiencia en trauma, abuso sexual infantil o vulneraciones digitales. También es importante no interrogarla repetidamente ni presionarla para que entregue detalles, porque eso puede aumentar su angustia y eventualmente interferir en procesos de denuncia o evaluación. Lo central es transmitirle que no tiene la culpa, que hizo bien en contar o pedir ayuda, y que ustedes están ahí para protegerla. Además, conserven evidencias: mensajes, capturas de pantalla, perfiles, números, fechas, enlaces o cualquier registro disponible. Eviten contactar al presunto agresor o borrar conversaciones antes de recibir orientación. Junto con el apoyo psicológico, sugiero pedir orientación y realizar la denuncia correspondiente ante las instituciones competentes. Si sienten que la niña está en riesgo inmediato, acudan a urgencias, Carabineros, PDI o llamen al Fono Niños 147. Es comprensible que estén en shock, pero no tienen que resolver esto solos. En estos casos se requiere contención emocional, protección, orientación especializada y activación de redes formales.
Hola. Sólo algunas cosas. El profesional está obligado a romper el secreto profesional en caso de que la niña se encuentre en riesgo (por ejemplo, que declare volver a exponerse a peligros en internet), o en situaciones donde hay deseos de auotflagelación, ideación suicida o su vida está en riesgo. El resto de la información es confidencial. La forma en que yo trabajo con los adolescentes, es que preparamos feedback para los padres cada 6 a 8 sesiones. La sesión anterior al feedback, junto al o la adolescente dejamos en claro qué cosas comunicaremos a sus padres. Es importante esta confidencialidad puesto que el paciente es el adolescente. Si existe mucha ansiedad parental, se aconseja que los padres puedan tomar un espacio de terapia propio, para que logren sobrellevar la incertidumbre y separación psíquica-apego con sus hijos. Entiendo que puede ser difícil lidiar con la incertidumbre, pero es necesario confiar en el o la profesional, sobre todo si tiene buenas referencias. Saludos cordiales.
Sí, el profesional debe resguardar la confidencialidad, pero con menores, aquella confidencialidad no es total: se le informa a los padres sobre el proceso general, objetivos, evolución y aspectos de seguridad, y se reserva lo que la niña necesite contar con reserva terapéutica. En un tema como grooming, lo más importante es actuar rápido y con cuidado: primero proteger a su hija, luego evaluar riesgo, contener emocionalmente y ordenar qué información puede compartirse y cuál no. El psicólogo no debería contar “todo” lo hablado, pero sí debe avisar si hay riesgo, abuso o necesidad de activar protección. Lo más prudente es buscar un terapeuta infantojuvenil con experiencia en abuso sexual o grooming, y en la primera entrevista preguntar explícitamente por el encuadre de confidencialidad con menores.
Aún cuando está la ética profesional respecto a la confidencialidad si el paciente es menor de edad el profesional debe informar si la vida es integridad del o la menor está en peligro.La invita a solicitar apoyo online o profesional de un@ psicólog@ clínic@.
Comprendo que se encuentren en un estado de shock; enfrentar una situación de grooming es una experiencia profundamente estresante que afecta a todo el núcleo familiar. Es una decisión muy acertada buscar apoyo profesional especializado en este momento. En la terapia con menores, existe un equilibrio entre el derecho a la intimidad de la niña (necesario para que ella confíe y hable con libertad) y el derecho a la información de los padres. Es vital que ustedes también reciban orientación o apoyo, ya que su capacidad para mantener la calma y una perspectiva optimista frente a la dificultad ayudará directamente a que su hija desarrolle la resiliencia necesaria para superar este evento.
Hola! Dentro de los procesos infantojuveniles siempre se mantiene un espacio de confidencialidad y secreto profesional; aunque, yo siempre recomiendo hacer un trabajo familiar, en donde, en sesiones con padres, se hace una retroalimentación general en torno a lo observado y conversado, se dan pautas y se busca también mejorar ciertos aspectos de crianza, o formas de apoyar a los hijos. La confidencialidad puede ser limitada en algunas situaciones: • Cuando exista riesgo grave para la integridad física o psicológica del niño, niña o adolescente. • Cuando exista riesgo grave para la integridad de terceros. • Cuando la legislación vigente exija informar determinadas situaciones. • Cuando exista sospecha fundada de vulneración grave de derechos. • Cuando una autoridad competente solicite información conforme a la normativa legal aplicable. Espero responder tus dudas
Buenas tardes, en general lo que hace el profesional es un psicodiagnóstico con la menor y luego una devolución de ese diagnóstico a los padres o tutores en una sesión para contarles los resultados de ese diagnóstico. No se conversa todas las sesiones de lo que ocurre en cada una de ellas con los padres, sin embargo hay excepciones si hubiese algo que informar con urgencia. Un abrazo.
Buenas tardes, la idea que al relacionarte con tu hija en términos generales tu actitud sea honesta, no hay nada que valoren mas los niños y jovenes que los padres sean honestos y claros con ellos, debido a la la confianza es básica para tratar cualquier tema relacionado con maltrato, ya que deben saber en quien confiar y la honestidad es la base de toda relación sana.
Hola. Lamento mucho la situación que están viviendo. El grooming puede ser una experiencia muy impactante tanto para el niño o la niña como para toda la familia. Respecto a tu duda, la terapia con niños también es un espacio confidencial. El psicólogo no va contando todo lo que se conversa en sesión, porque es importante que tu hija sienta que tiene un lugar seguro donde pueda expresarse con confianza. Sin embargo, sí les irá informando a ustedes los aspectos importantes para su bienestar, el proceso terapéutico y cualquier situación que requiera la participación de la familia o que implique un riesgo. Idealmente, los padres también son acompañados durante el proceso. La idea es que la familia pueda entender lo que va ocurriendo, resolver dudas y aprender cómo apoyar a su hija de la mejor manera. Es normal que, con la terapia, los niños comiencen a expresar más sus emociones, poner límites o mostrar cambios en su forma de relacionarse, y ese acompañamiento ayuda a comprender que esos cambios suelen formar parte del proceso. En una situación de grooming es muy importante actuar lo antes posible y que toda la familia se involucre en brindar contención y apoyo. El trabajo conjunto entre la niña, su familia y el profesional suele ser un elemento clave en la recuperación. Un abrazo para ustedes en este momento tan difícil.
Hola. Lamento mucho lo ocurido a su hija. El profesional no tiene que informarle lo que hable con su hija, pero si le debe realizar una devolución sobre los aspectos que se abordaran y sobre los avances y/o retrocesos del proceso.
En Psicología se aplica la confidencialidad con el paciente, como profesionales nos vemos en la obligación de romper la confidencialidad cuando tomamos conocimiento de: Planificación de intento de suicidio, paciente refiere que le hará daño a otra persona, o sea cuando hay un peligro grave e inminente para el paciente o terceros. O en el caso de delitos como maltrato físico y/o abuso sexual infantil (en sus distintos grados y formas), ya que esto implica la realización de una denuncia judicial. En el caso planteado, es probable que en contexto judicial se le solicite al profesional información relevante para la causa, lo que podrá revisar en los informes. Pero el profesional no está obligado a contarle todo a los padres, solo que sea necesario para abordar la situación desde un enfoque protector, para interrumpir la vulneración de derechos.
Hola estimada! Hay cosas que pueden permanecer en la confidencialidad paciente-terapeuta, como elementos que puedan generar vergüenza, incomodidad o bien, inseguridad. Sin embargo, siempre es necesario tener en consideración y comunicarle al paciente (menor de edad) que cualquier circunstancia/situación que ponga en riesgo su integridad física y/o psicológica, debe ser comunicada a sus cuidadores principales. Otros tipos de resguardos se toman si los cuidadores principales no están en condiciones de hacerse cargo del menor. Un abrazo gigante, espero que pueda encontrar ayuda pronto.
Es muy positivo que busques apoyo psicológico para tu hija en una situación tan delicada. En niños y preadolescentes, el psicólogo debe resguardar un espacio de confianza y confidencialidad, por lo que no informará todo lo que converse con ella. Sin embargo, sí mantendrá a los padres informados sobre aspectos relevantes para su bienestar, los objetivos del tratamiento y cualquier situación que implique un riesgo para su seguridad. En casos como el grooming, además del apoyo emocional, es importante evaluar las medidas de protección necesarias y, si corresponde, realizar las acciones legales pertinentes. Lo recomendable es conversar estas dudas con el profesional al inicio del proceso, para acordar cómo será la comunicación con la familia durante la terapia.
Lamento mucho la situación que están viviendo. En estos casos es completamente comprensible sentirse en shock y buscar la mejor forma de ayudar a su hija. Respecto a su pregunta, cuando un niño o adolescente asiste a psicoterapia existe el principio de confidencialidad, ya que es fundamental que pueda contar con un espacio seguro para expresar lo que siente. Sin embargo, esto no significa que los padres queden excluidos del proceso. El psicólogo mantendrá una comunicación con ustedes sobre los avances, las necesidades de apoyo y las orientaciones para acompañarla en casa, resguardando aquellos aspectos personales que la menor decida compartir en terapia. La excepción ocurre cuando existe riesgo para su integridad o la de otras personas, o cuando la información es necesaria para su protección; en esos casos, el profesional tiene el deber de actuar e informar lo pertinente. Tratándose de un posible caso de grooming, es recomendable buscar atención psicológica lo antes posible con un profesional que tenga experiencia en infancia y trauma, para que pueda abordar la situación con sensibilidad, evitar la revictimización y acompañar tanto a su hija como a la familia durante este proceso
EL PROFESIONAL TIENE QUE GENERAR EL ESPACIO SEGURO PARA QUE SU HIJA PUEDA EXPRESAR, DEBE MANEJAR CON SUMA CAUTELOA LA INFORMACION QUE OBTIENE EN LA CLINICA TERAPEUTICA, DE TODAS FORMAS CUANDO SE TRABAJA CON MENORES DEBE HACER DEVOLUCIONES ADECUADAS PERMENENTEMENTE A LOS PADRES O CUIDADORES
Hola. Lamento mucho que estén pasando por una situación tan impactante. Es completamente comprensible que como familia estén en shock y buscando la mejor forma de proteger a tu hija. Respecto a tu consulta, cuando un niño o una niña asiste a psicoterapia, el psicólogo debe encontrar un equilibrio entre dos aspectos fundamentales: resguardar la confidencialidad del espacio terapéutico y mantener informados a los padres o cuidadores sobre aquellos aspectos relevantes para su bienestar y seguridad. Esto significa que el profesional no suele contar palabra por palabra lo que la niña relata en sesión, porque necesita que ella sienta que tiene un espacio seguro donde pueda expresarse con confianza. Sin embargo, sí les informará sobre el proceso terapéutico, cómo se encuentra emocionalmente, qué objetivos se están trabajando y, por supuesto, cualquier situación que implique un riesgo para su integridad o que requiera la participación de los adultos para protegerla. En un caso de grooming, el rol de los padres es fundamental. El psicólogo trabajará con ustedes como aliados, orientándolos sobre cómo apoyar a su hija, cómo hablar del tema en casa y qué medidas tomar para resguardar su seguridad. No se trata de excluir a la familia, sino de proteger el espacio terapéutico de la niña mientras se mantiene una comunicación constante con los adultos responsables. Mi recomendación es que, en la primera entrevista, le planteen directamente estas preguntas al profesional: ¿Cómo manejará la confidencialidad con nuestra hija? ¿Qué tipo de información nos irá compartiendo? ¿Cómo nos involucrará en el proceso terapéutico? ¿Cómo abordará específicamente una situación de grooming? Un psicólogo con experiencia en infancia y trauma les explicará claramente estos límites desde el inicio y resolverá todas sus dudas. Por último, quiero transmitirles un mensaje importante: si su hija fue víctima de grooming, es fundamental que ella sienta que no tiene la culpa de lo ocurrido. Los agresores suelen manipular, engañar y ganarse la confianza de los niños y adolescentes; la responsabilidad siempre recae en quien cometió el abuso. Lo más protector para ella será sentir que sus adultos la creen, la acompañan, la contienen y no la juzgan. Les envío mucha fuerza en este momento. Buscar apoyo psicológico de manera temprana es una de las mejores decisiones que pueden tomar para favorecer su recuperación y ayudarla a sentirse nuevamente segura.
Hola. Lamento mucho la situación que están viviendo. Es completamente comprensible que como familia se sientan preocupados y en shock. En la atención psicológica infantil, los padres o cuidadores cumplen un rol fundamental en el proceso terapéutico. La modalidad de las primeras sesiones puede variar según la edad del niño o adolescente, el motivo de consulta y el criterio clínico del profesional. En algunos casos se realiza una entrevista inicial con los padres, en otros se comienza con la familia reunida y posteriormente se destinan espacios individuales para conversar con el niño o adolescente. Esto tiene como objetivo favorecer un ambiente de confianza, donde el menor pueda expresar libremente sus emociones, pensamientos y preocupaciones. Por esta razón, el psicólogo no suele comunicar de manera textual todo lo conversado durante las sesiones. Sin embargo, los padres sí reciben orientación, retroalimentación sobre el proceso terapéutico y recomendaciones para acompañar a su hijo o hija. Asimismo, pueden ser citados cuando sea necesario para revisar avances, aclarar dudas o abordar aspectos relevantes del tratamiento. En situaciones como el grooming, es especialmente importante que la niña o el niño reciba apoyo psicológico oportuno y que la familia también cuente con orientación, ya que el acompañamiento de los adultos constituye un factor protector durante el proceso de recuperación. Además, el profesional procurará resguardar el bienestar del menor, evitando exponerlo innecesariamente a relatar repetidamente lo ocurrido y actuando siempre en función de su interés superior. Les envío un afectuoso saludo y mucha fuerza en este proceso.
Buenos días, el profesional psicólogo debe informarle a usted sobre cualquier situación que ponga en riesgo a su hija, en las distintas dimensiones de su desarrollo. Y eso se le debe decir a ella también. El trabajo terapéutico debe incluir a la familia dado que se constituyen en un factor protector muy relevante y necesario en estos casos.
Buen día .. te comento, al ser tú hija menor de edad, es obligación que el profesional que la trate informe sobre las medidas que se deben aplicar en estos casos de abuso y manipulación ejercida de un adulto a un niño.
Entiendo que como familia estén en shock. En la terapia con niños existe confidencialidad, por lo que el psicólogo no necesariamente comunica a los padres todo lo conversado, ya que el niño necesita un espacio seguro. Sin embargo, si aparecen antecedentes que indiquen que su hija está en riesgo o ha sido vulnerada, el profesional debe actuar de acuerdo con las medidas de protección correspondientes. En una situación de posible grooming es importante abordarla con mucha calma, evitando interrogarla o culpabilizarla, escuchándola y transmitiéndole que puede contar con ustedes. Es recomendable buscar apoyo profesional especializado lo antes posible.
Entiendo que estén en shock. Cuando ocurre una situación así con un hijo aparecen muchas emociones al mismo tiempo: miedo, rabia, culpa y también la necesidad de saber exactamente qué pasó. Pero creo que ahora lo más importante es que su hija se sienta protegida y que tenga claro que ella no es responsable de lo ocurrido. Respecto al psicólogo, no necesariamente les va a contar todo lo que ella diga en sesión. A esa edad también necesita construir un espacio de confianza con el profesional. Sí debiera existir comunicación con ustedes respecto de cómo se encuentra, cómo va avanzando el proceso y, sobre todo, entregarles orientación respecto de cómo acompañarla. Si aparece información relacionada con su seguridad o con una vulneración de derechos, evidentemente la confidencialidad tiene límites. En este caso buscaría un profesional infantojuvenil que tenga experiencia en vulneración de derechos y trauma. Y algo que considero muy importante: intenten no preguntarle una y otra vez qué ocurrió ni buscar obtener todos los detalles. A veces, desde nuestra propia angustia, terminamos haciendo que el niño tenga que volver a contar muchas veces una experiencia que ya ha sido difícil. Díganle que le creen, que hizo bien en contar lo que estaba pasando y que ahora son los adultos quienes se van a hacer cargo de protegerla. También pediría orientación respecto de las acciones de protección y denuncia que correspondan frente al grooming. Y no se olviden de ustedes. Es completamente comprensible que estén impactados y también van a necesitar herramientas para manejar sus propias emociones, porque probablemente una de las cosas que más va a necesitar su hija ahora es sentir que, a pesar de lo ocurrido, sus adultos significativos siguen siendo un lugar seguro para ella.
Si te refieres al grooming o acoso sexual de niños, niñas o adolescentes por parte de un adulto a través de internet, conviene abordar el tema desde la prevención, detección y actuación, sin culpabilizar a la víctima. Un enfoque claro sería: Definir el grooming: explicar que es una estrategia de manipulación en la que una persona adulta busca generar confianza con un menor para obtener contenido íntimo, concretar encuentros o ejercer control. Explicar cómo ocurre: contacto por redes sociales, videojuegos, chats o mensajería; generación de confianza; secretos; solicitud progresiva de fotografías o videos; amenazas o chantaje. Señales de alerta: cambios bruscos de conducta, miedo al recibir mensajes, aislamiento, ocultamiento de dispositivos o preocupación excesiva por mantener conversaciones privadas. Prevención: enseñar a no compartir imágenes íntimas, proteger cuentas, revisar configuraciones de privacidad y, sobre todo, transmitir que pedir ayuda nunca es motivo de castigo o vergüenza. Qué hacer ante una sospecha: conservar evidencias (mensajes, perfiles, capturas), no negociar con el agresor ni reenviar material íntimo, bloquear/reportar cuando corresponda y buscar apoyo de un adulto responsable y de las autoridades o servicios especializados. Mensaje central: la responsabilidad siempre es del adulto que manipula o abusa; nunca del niño, niña o adolescente.
Hola un menor de edad debe participar en terapia con el apoyo de su tutor responsable..,de te incluirá en todo lo que sea necesario...la familia es un sistema y se retroalimenta. Un abrazo
Hola estimada, en Psicoterapia los pacientes están protegidos por la confidencialidad, en niños puede ser confuso, para los padres...pero es super importante que ese espacio de confidencialidad sea verdadero, más aún cuando han sufrido una vulneración de derechos, parte terapéutica es reestablecer entornos de confianza y si eso se transgrede la terapia puede tener un efecto aún más vulnerador. Lo que el terapeuta si puede hacer es compartirte su método de trabajo, objetivos, avances y como siente que tu hija recibe la terapia y las actividades. Saludos
Hola. Lamento que estén atravesando una situación así. Es muy comprensible que como padres estén en shock y quieran saber exactamente qué ocurrió y qué conversa su hija con el psicólogo. En una atención psicológica infantil, los padres o cuidadores forman parte importante del proceso, pero eso no significa que el profesional deba contarles literalmente todo lo que la niña diga durante las sesiones. Ella también necesita sentir que dispone de un espacio seguro y de confianza. Lo habitual es que el profesional converse desde el inicio con ustedes y con ella sobre qué información se mantendrá en privacidad y qué situaciones necesariamente deberán ser comunicadas a los adultos responsables, especialmente cuando exista riesgo para su seguridad o una posible vulneración de sus derechos. En una situación de posible grooming, además del acompañamiento psicológico, es fundamental priorizar su protección. En casa intenten transmitirle que puede contar con ustedes, que hizo bien en hablar y que no será castigada por lo ocurrido. Es preferible escuchar lo que espontáneamente quiera contar, sin interrogarla, pedirle reiteradamente detalles ni cuestionar sus respuestas. Un proceso terapéutico puede ser muy beneficioso para que ella tenga un espacio protegido donde pueda elaborar lo ocurrido a su propio ritmo, expresar emociones que quizás todavía no logra comunicar y recuperar progresivamente su sensación de seguridad. El profesional también puede acompañarlos a ustedes como padres, orientándolos sobre cómo conversar del tema y cómo responder frente a posibles cambios emocionales o conductuales. Y algo especialmente importante: frente a una sospecha de grooming no tienen que manejar todo esto únicamente como familia. Además del apoyo psicológico, es recomendable buscar orientación respecto de las acciones de protección y denuncia que correspondan. Lo central ahora es que su hija pueda percibir que los adultos que la rodean creen en ella, la protegen y están disponibles para acompañarla.
El profesional debe informarle lo que se debe seguir como protocolo ante el grooming, pero no informarle todo lo que hable en sesión con su hija, aun si es menor de edad. La confidencialidad se rompe ante situaciones de riesgo, porque hay que tomar acciones específicas, pero todo lo que ocurre en sesión no se informa si no es atingente
Estimado/a, le responde una psicóloga. Al ser un menor de edad, el profesional puede informarle de lo que se trabaje en sesión, pero siempre respetando la confidencialidad psicoterapeuta-paciente, es decir, le podrá contar algunas cosas, seguramente lo más relevante, pero no todo. También comentarle que cada psicoterapeuta tiene su forma de trabajo, la cual, puede como no agradarle y está en su derecho. De todas formas le recomiendo consultar con un profesional en salud mental infanto-juvenil con especialidad en la temática que comenta lo antes posible. Espero le sirva mi respuesta, saludos.
Por lo general los psicólogos infantiles tienen sesiones privadas con los padres, para informar acerca del avance del proceso y dar orientaciones de cambios de comportamientos que puedan apoyar el proceso, así que si es altamente recomendable que le informe sobre las sesiones.
Hola. Siento mucho que estén atravesando una situación así. Es completamente comprensible que como familia estén en shock y preocupados. En el caso de una niña de 10–11 años, el/la psicólogo/a debe trabajar considerando tanto su derecho a tener un espacio de privacidad como el deber de protegerla. **No significa que los padres deban conocer palabra por palabra todo lo que la niña conversa en terapia.** Habitualmente se acuerda previamente con la familia qué información puede ser compartida y en qué circunstancias, especialmente cuando existe un riesgo para la integridad o seguridad de la niña. Cuando existe una sospecha de grooming, la prioridad es evaluar su seguridad actual y abordar la situación con mucho cuidado. Es importante evitar interrogarla repetidamente, presionarla para que entregue detalles o hacerle preguntas sugestivas, ya que esto puede aumentar su angustia y eventualmente interferir con una evaluación especializada. Pueden transmitirle algo sencillo como: **“No estás en problemas. No hiciste nada malo. Estamos contigo y vamos a ayudarte.”** Les recomendaría buscar un/a psicólogo/a infantil con experiencia específica en **vulneración de derechos, abuso sexual infantil y grooming**, idealmente coordinando también las acciones de protección que correspondan. Si existe contacto actual con la persona involucrada, amenazas, solicitudes de imágenes, encuentros presenciales o riesgo inmediato, no esperen solamente a la terapia: es importante activar oportunamente las medidas de protección correspondientes. Y algo muy importante para ustedes como padres: intenten que ella no cargue con la responsabilidad de lo ocurrido. **La responsabilidad es siempre del adulto o persona que realizó el acercamiento y la manipulación.**
La confidencialidad con menores de edad es parcial y progresiva según su edad y capacidades. Si surge en terapia que ese paciente menor corre peligro, incluso denunciar en algunos casos más graves y contextos educacionales. Sin embargo, todo lo que salga de esa dimensión es completamente confidencial. Cuando hablamos de grooming a un menor de 10 años, se debe romper la confidenciales. Le recomiendo que aborden el tema con su hija y si sospecha que algo puede estar pasando, acuda a una consulta con un profesional cuando antes. Puede ser un terapeuta, sino en contexto escolar también un psicólogo escolar, encargado de convivencia. En el sistema público puede encontrar atención más rápida en las unidades infantiles de los COSAM. No dude en seguir preguntando y educándose respecto a la prevención de la violencia sexual.
En una niña de 10 u 11 años, la confidencialidad existe, pero no funciona igual que en un adulto. El psicólogo debe cuidar un espacio propio para ella, donde pueda hablar con libertad, pero al mismo tiempo mantener a sus padres informados de aquello que sea relevante para su protección, bienestar y tratamiento. No corresponde transmitir palabra por palabra todo lo que la niña diga, porque eso puede dificultar que confíe en el espacio terapéutico. En una situación de posible grooming, hay dos tareas fundamentales desde el inicio. La primera es tomar medidas de protección inmediatas, asegurando que no exista continuidad del contacto, nuevas amenazas o situaciones de riesgo. La segunda es que la terapia pueda ayudarla a elaborar lo ocurrido, comprender lo que vivió y recuperar progresivamente una sensación de seguridad. Si aparecen antecedentes de abuso, amenazas o riesgo para la niña, la confidencialidad tiene límites y deben activarse las medidas de protección que correspondan. Como padres, es completamente comprensible que estén en shock. Aun así, intentaría evitar interrogarla reiteradamente o pedirle que relate una y otra vez lo sucedido. Es importante que pueda sentir que los adultos pueden escucharla, creerle y protegerla, sin que además tenga que hacerse cargo de la angustia de quienes la rodean. En estos casos suele ser muy útil que el psicólogo tenga primero un espacio con los padres para recoger antecedentes y acordar el encuadre, y luego pueda trabajar directamente con la niña, manteniendo reuniones periódicas con ustedes. El objetivo no es solo conocer “qué pasó”, sino ayudarla a procesarlo y a sentirse nuevamente segura.
Hola, cuando un niño, niña o adolescente asiste a atención psicológica, se debe contar con un consentimiento informado y, en el caso de los niños, también con su asentimiento informado, de acuerdo con su edad y nivel de comprensión. El profesional tiene la obligación de informar cuando existe un riesgo para la integridad de la niña, del niño o de otra persona, y/o cuando se sospecha que puede estar siendo víctima de algún delito. Los avances del proceso terapéutico también pueden ser informados a los tutores legales, resguardando siempre la confidencialidad necesaria para establecer un adecuado vínculo terapéutico. Es importante explicarle al niño o niña que lo que se trabaja en terapia está protegido por el secreto profesional, con excepción de aquellas situaciones en que su vida, integridad o seguridad se encuentren en riesgo. Además, la Ley N.º 20.584, en Chile sobre derechos y deberes de los pacientes establece condiciones respecto del acceso a la ficha clínica por parte de padres o tutores legales. Por eso, es muy importante trabajar desde el inicio la confianza, el vínculo terapéutico y contar con el asentimiento del niño o niña.
¡Hola! Entiendo que estén pasando por una situación muy angustiante. El psicólogo no necesariamente debe informar a los padres todo lo que el niño o niña conversa durante las sesiones, aunque tenga 10 u 11 años, ya que también existe un deber de confidencialidad y se busca generar un espacio de confianza para el niño. Sin embargo, esta confidencialidad tiene límites, especialmente cuando existe una situación que pueda poner en riesgo su integridad o la de otra persona, o cuando se está frente a una posible vulneración de derechos. En un caso de grooming, es especialmente importante que el profesional evalúe la situación y determine cómo actuar para proteger a la niña. Lo habitual es que el profesional pueda ir entregando a los padres información general sobre los avances del proceso, las necesidades de la niña y las orientaciones para acompañarla, resguardando aquellos aspectos personales que ella haya compartido en confianza y que no sea necesario revelar. En este caso, más que centrarse en conocer todo lo que ella diga en sesión, sería importante buscar un profesional con experiencia en infancia y en situaciones de vulneración de derechos, para que pueda abordar el tema de manera cuidadosa y sin generar una mayor exposición o angustia en la niña.
Hola! En general no se habla de detalles de la sesión, pero si es importante transmitir las ideas importantes, sobre todo si existe peligro para ella o su entorno. Hay situaciones de riesgo que si se deben abordar y sería irresponsable no hacerlo. Mucha suerte!
Estimad@ por supuesto que es un tema complejo y entiendo que estén en shock. El grooming es una la de formas de acoso que se está repitiendo con mucha frecuencia y es sumamente relevante tener comunicación con los hijos. En este caso, el tratamiento psicológico es necesario y urgente. Como tú bien explícitas el psicólogo debe ser un puente de comunicación entre lo que le pasa a tu hija y los padres. Te invito a que me escribas y podamos abordar el tema. Un cordial saludo y muchas fuerza
El profesional no debe informarte lo que hablé con tu hija, pero si comentarte los diagnóstico y procedimientos que se realicen. Solo debe comentarte si el menor menciona algo que pudiese ponerlo en riesgo.
Hola. En general, el psicólogo debe respetar la privacidad de la niña por ética profesional , pero si existe riesgo para su seguridad o sospecha de grooming, debe informar y tomar medidas de protección. Lo ideal es acudir a un/a profesional especializado/a en infancia y evitar interrogarla repetidamente en casa. Lo principal es resguardar su seguridad y darle un espacio donde pueda hablar con confianza.
Hola, imagino como la complejidad de la situación les está afectando, por lo cual es comprensible todas las preguntas o confusiones que vayan apareciendo en la medida que van enfrentando este tema. Respecto a si el profesional tiene que informarle todo o sólo algunas cosas de lo que hable consu hija es uno de los primeros cuestionamientos que surgen dada la necesidad de saber y ayudar. Frente a ello, tal vez sea útil, solicitar una sesión con el psicólogo para que usted sepa cuáles son los objetivos terapéuticos que se están definiendo y cómo poder ayudar en alcanzarlos, pidiendo indicaciones concretas y claras, y también aclarar las dudas que posea al respecto. Eso tal vez ayude a que sienta que participa activamente en el proceso de terapia de su hija respetando paralelamente el relato que su hija comparte con su terapeuta.
Entiendo que estén en shock; frente a una situación de posible grooming es muy importante actuar con calma y proteger a su hija. En terapia infantil existe confidencialidad, por lo que el profesional no necesariamente les contará todo lo que su hija converse en sesión. Sin embargo, esta confidencialidad tiene límites cuando existe un riesgo para su seguridad o una posible vulneración de derechos. En este caso, les recomiendo buscar un/a psicólogo/a infantil con experiencia en grooming, vulneración de derechos y trauma. Es importante evitar interrogarla o pedirle que repita reiteradamente lo ocurrido. Pueden transmitirle algo sencillo: “No es tu culpa, hiciste bien en contarnos y estamos aquí para protegerte y ayudarte”. El proceso terapéutico debe centrarse inicialmente en su seguridad, contención emocional y protección, respetando sus tiempos. Si existen antecedentes concretos de posible delito, además del apoyo psicológico es importante recibir orientación por las vías de protección correspondientes.
Si bien la idea es trabajar bajo el prinicipio de confidencialidad, el psicoterapeuta evaluará si hay algún riesgo o situación que sea necesario contarles a ustedes. En este marco, es muy importante que los padres confíen en el profesional y tengan sesiones con este de vez en cuando para que les informen lo que va trabajando, sin revelar necesariamente todo. En el contexto que planteas con tu hija, es importante qe los padres e sientan tranquilos tambien.
Hola, entiendo que una situación de posible grooming puede generar mucha preocupación en los padres. En estos casos es recomendable buscar un psicólogo/a infantil con experiencia en vulneración de derechos on line. Respecto de la confidencialidad, el/la psicólogo/a debe respetar la privacidad de lo que el niño o niña comparte en terapia, sin embargo, esta confidencialidad tiene límites cuando existe un riesgo para su integridad o seguridad. Por eso, no necesariamente el profesional informará a los padres de todo lo conversado, pero sí deberá comunicar y actuar frente a aquella información que implique un riesgo o una situación que requiera protección. Lo recomendable es conversar estos límites con el profesional desde el inicio del proceso, explicándole, además, que existe preocupación específica por el grooming. En relación con la niña, es importante evitar interrogarla repetidamente o presionarla para que entregue detalles. Lo fundamental es trasmitirle que no tiene la culpa, que puede hablar con un adulto de confianza y que los adultos están para protegerla.
Hola, lamento mucho lo que están viviendo. Es comprensible que estén en shock y buscar apoyo es un paso importante para proteger a su hija. En la atención psicológica infantil, el profesional debe explicar desde el inicio, tanto a ustedes como a su hija, cómo se manejará la confidencialidad y cuáles son sus límites. No se trata de contarles cada detalle de las sesiones, sino de compartir información relevante sobre su bienestar, el tratamiento y cómo acompañarla. Si existen situaciones de abuso o riesgo, corresponde activar las medidas de protección y las denuncias que procedan. Para ella, les sugiero buscar un psicólogo o psicóloga infantojuvenil con experiencia en abuso sexual y grooming. Mientras tanto, escúchenla sin presionarla para contar detalles y recuérdenle que no es su culpa. Es fundamental transmitirle que le creen y que la van a ayudar. Eviten retos o castigos. Sugiero además, que resguarden los mensajes y el dispositivo, sin borrar conversaciones ni reenviar imágenes íntimas. Eviten que continúe el contacto con la persona involucrada y no la confronten. Si estás en Chile pueden denunciar ante la PDI, Carabineros o Fiscalía; no es necesario esperar a la primera sesión psicológica. Si hay amenazas o peligro inmediato, busquen ayuda policial urgente. Los adultos que estan a cargo del infante también pueden necesitar orientación para procesar lo ocurrido y acompañarla con mayor tranquilidad. Como psicóloga de adultos, puedo ofrecerles a ustedes un espacio de apoyo para abordar el impacto emocional de lo ocurrido y orientarlos en cómo acompañarla, de manera complementaria a la atención especializada que ella necesita. Puedes encontrar mi perfil de la plataforma de Doctoralia Espero haber orientado los pasos que podrian tomar para la solución de esta problemática Un abrazo.
Hola, es comprensible que estén en shock. Su hija necesita sentirse acompañada y saber que no tiene la culpa. El psicólogo debe cuidar su privacidad: no corresponde contarles cada detalle de las sesiones, pero sí entregarles orientación, información sobre su evolución y lo necesario para protegerla. Ante una posible situación de grooming, la confidencialidad tiene límites y deben activarse medidas de protección. Esto debe explicarse desde el inicio, tanto a ustedes como a ella. Busquen un profesional infantojuvenil con experiencia en abuso sexual y grooming. Mientras tanto, escúchenla sin interrogarla ni pedirle que repita lo ocurrido. Pueden decirle: “Gracias por contarnos, no es tu culpa y vamos a ayudarte”. Eviten nuevos contactos con esa persona, conserven los mensajes originales sin reenviar imágenes íntimas y denuncien ante PDI, Carabineros o Fiscalía; no necesitan esperar a comenzar la terapia.
Hola, eso se puede hacer siempre y cuando no se vulnere el secreto profesional. El abordaje de este tipo de casos va a depender del estado emocional de la víctima. También es obligación legal del tratante realizar denuncia si no se ha hecho, ya que se trata de una menor de edad. Saludos!
Hola. Sí, al tratarse de una niña de 10–11 años, ustedes como padres o cuidadores deberían recibir información general sobre cómo va avanzando el proceso terapéutico, qué objetivos se están trabajando, cómo está evolucionando, si existen aspectos que requieren atención y qué orientaciones necesitan ustedes para acompañarla. Eso es distinto a que el/la psicólogo/a les relate todo lo que ella diga dentro de la sesión. También es importante que tu hija pueda tener un espacio de confianza y privacidad, especialmente considerando su edad. El profesional debería explicarles desde el comienzo qué información será confidencial y qué aspectos sí serán comunicados a ustedes. En una situación de grooming, estos límites son todavía más importantes. Si durante las sesiones aparece información relacionada con riesgo, seguridad, una posible vulneración de derechos o elementos que requieran medidas de protección, el profesional no debería mantener esa información únicamente dentro de la sesión, sino actuar de acuerdo con el resguardo de la niña. Por eso, en este caso buscaría un/a psicólogo/a infantojuvenil con experiencia específica en trauma, abuso sexual y grooming. Además del trabajo con tu hija, debería existir comunicación y orientación hacia ustedes como cuidadores para ir comprendiendo cómo evoluciona y cómo acompañarla durante el proceso. Lo importante es encontrar un equilibrio: que ustedes no queden excluidos del tratamiento, pero que ella tampoco sienta que todo lo que diga será posteriormente transmitido a sus padres. Ese espacio de confianza es parte importante del trabajo terapéutico.
Respecto a su consulta, el psicólogo no tiene la obligación de informar a los padres todo lo que la niña conversa durante las sesiones, y esto tiene una razón terapéutica muy importante. La evidencia sobre trauma y alianza terapéutica señala que, para que un niño pueda expresar experiencias difíciles, necesita construir una relación de confianza, seguridad y confidencialidad con su terapeuta. Si siente que todo lo que cuenta será transmitido a sus padres, podría experimentar temor, vergüenza o inseguridad, dificultando su proceso de recuperación. Esto no significa que los padres queden excluidos del tratamiento. Por el contrario, su participación es fundamental. El profesional debe mantenerlos informados sobre aspectos relevantes del bienestar emocional de su hija, sus necesidades de apoyo, los avances generales del tratamiento y las orientaciones necesarias para acompañarla en casa. La confidencialidad tiene límites, especialmente cuando existe una situación de riesgo, vulneración de derechos o necesidad de adoptar medidas de protección. En situaciones de grooming, es especialmente importante que la intervención sea realizada por un profesional con formación en trauma y victimización infantil, que respete los tiempos de la niña, evite presionarla para relatar lo sucedido y prevenga que deba repetir innecesariamente su experiencia. Mi recomendación es que no se concentren en conocer cada detalle de lo que su hija converse en terapia, sino en construir junto al profesional un espacio de protección y recuperación. Su hija necesita saber que puede confiar tanto en su terapeuta como en ustedes, que será escuchada sin ser juzgada y que no es responsable de lo ocurrido. También recomendaría que ustedes, como padres, puedan contar con su propio espacio de acompañamiento psicológico o acordar citas aparte con el psicólogo. Cuando una familia descubre que uno de sus hijos ha vivido una situación de grooming, los cuidadores también pueden experimentar un impacto emocional significativo, conocido como estrés traumático secundario. Pueden aparecer sentimientos de culpa, angustia, rabia, miedo o una necesidad constante de proteger y controlar lo que ocurre. Contar con apoyo terapéutico les permitirá procesar lo sucedido y, especialmente, adquirir herramientas para acompañar a su hija de manera segura y respetuosa, aprendiendo cómo conversar sobre lo ocurrido, cómo responder a sus emociones, qué conductas evitar y cómo fortalecer su sensación de seguridad sin transmitirle sus propios temores. Mientras más herramientas tengan ustedes para gestionar sus emociones y afrontar esta situación, mejores condiciones tendrán para convertirse en una fuente de contención, confianza y estabilidad durante su recuperación.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.

















