Una cura a través de la palabra
En un mundo donde la actualidad empuja a resolver los problemas mediante el uso de fármacos, el psicoanálisis ofrece otra vía.
Cada vez mas fármacos, mas diagnósticos, pero cada vez las personas saben menos sobre sí mismos, sobre sus inseguridades, sus miedos, sus angustias. Porque la depresión, la ansiedad, las crisis de pánico no son enfermedades virales que uno se agarra de camino al trabajo, en el metro, en la junta con los amigos. Tienen una causa.
¿Qué ocurre cuando esa causa queda obturada, tapada por los medicamentos?
Los síntomas vuelven a aparecer una vez que el fármaco no está. Una y otra vez.
Y con justa razón, porque nada ha cambiado, los medicamentos solo alivian el síntoma, apaciguan sus manifestaciones. El medicamento sirve si, y solo si, es acompañado por un tratamiento mediante la palabra, el cual permita articular la pregunta mas simple y a la vez mas elemental:
¿Por qué me pasa lo que me pasa?
La singularidad de cada paciente
Para esta interrogante no existen las recetas generales ya que la respuesta no está del lado de lo universal, sino mas bien del lado de lo singular. No existen los tratamientos «para todos», es decir, fórmulas que curen a todos por igual, ya que los síntomas tienen un carácter subjetivo.
El malestar es siempre singular, ya que se entrelaza íntimamente con las vivencias y la historia de cada uno. De este modo, aunque en aparentes síntomas la depresión de uno pueda parecerse a la de otro, las causas son siempre radicalmente subjetivas.
¿Qué relación tiene esto que me ocurre con mi historia?
Una invitación
En la era de las redes sociales siempre hay un Reel o un TikTok el cual contenga la respuesta a lo que nos pasa. Siempre es otro quien tiene la solución. También siempre es el otro el que produce nuestro malestar.
El gran problema es que cuando el otro es la causa, no hay nada que hacer. Al otro no se le puede cambiar. Se llega a un impasse, un camino sin salida.
Ante este callejón sin salida, el psicoanálisis ofrece otra vía. Es un pasaje, un estrecho pasadizo que lleva hacia otra solución, inédita. No es el camino corto, no es el camino fácil, pero es el único que permite no esquivar los problemas, sino hacerles frente. Atravesarlos.
El psicoanálisis es sobre todo una invitación.
Una invitación a pasar por la historia propia, el único camino que permite reelaborar aquello que nos pasa, para poder rearticularlo y reordenarlo de una manera que la vida se vuelva mas soportable, abordable, y ligera.
De manera que la vida vuelva a cobrar sentido. El propio.
M.V.